viernes, 24 de septiembre de 2010

2

El miedo (II)

Vea también El miedo (I)

El miedo es la sensación de angustia que se produce ante la percepción de una amenaza o de un peligro.

No existe una amenaza en sí misma, siempre lo es para alguien y se construye como tal en función de los recursos que esa persona tiene para afrontarla.

Los seres humanos cuando sentimos una emoción reaccionamos ante ella, lo que genera una segunda emoción. En el caso del miedo puede ser vergüeza, rabia... por sentir miedo.

El miedo es una emoción universal y sin embargo nos vinculamos con él con un alto grado de desconocimiento e ineficacia.

Ese desconocimiento, se pone de manifiesto en la actitud de descalificación que las creencias culturales han generado y que han convertido el miedo en una emoción indigna. La creencia social puede decirse que “el problema es el miedo”. De todas las frases que se suelen decir respecto a no tener miedo, la más descalificadora es “no seas cobarde”, equiparar el miedo con cobardía es una de las confusiones que más daño producen.

Todos los seres humanos disponemos de distintos instrumentos para afrontar las amenazas y estamos  sometidos a la misma ley psicológica: si la amenaza supera los recursos, entonces surgirá el miedo. Por tanto la cobardía y la valentía no tienen cabida aquí, pues si quien se retira desarrolla los recursos necesarios inevitablemente va a enfrentar la amenaza de la que se apartó. Y quien se enfrenta y ve que no tiene recursos, se retira. Es importante tener esto presente, pues a quien llaman cobarde, sobretodo si es un niño queda estigmatizado.

Tener una actitud asistencial ante el miedo es:

- cada vez que siento miedo, reconocer que ese no es el problema, sino que es la señal que me está indicando que existe un problema.

- Identificar el problema. Es decir, registrar cual es la amenaza y cuales los recursos con que cuento, por ejemplo miedo a un examen.



Si uno observa con detenimiento y sin prejuicios esta reacción, encontrará que el miedo es una señal que indica que existe una desproporción entre la magnitud de la amenaza que enfrento y los recursos que tengo para resolverla. Por lo tanto el error estaría en que a aquello que es la señal que nos indica la existencia de un problema –y nos daría la posibilidad de resolverlo- lo hemos convertido en el problema mismo.

Existen dos tipos de miedo: el miedo funcional y el miedo disfuncional.

El miedo disfuncional es aquel que angustia, inhibe, paraliza, desorganiza y bloquea la posibilidad de experiencia y aprendizaje.

Por el contrario el miedo funcional es aquel cuya angustia es utilizada como señal que muestra una desproporción entre el peligro que enfrento y los recursos de que dispongo y que, además pone en marcha la tarea de reequilibrar tal desproporción.

Es importante descubrir cuál es el trato interior que el aspecto interno necesita recibir para desarrollar los recursos adecuados para estar en condiciones de realizar lo temido.

Descubrir cuál es el trato exterior necesitado.

Finalmente, puedo reconocer, en el caso de que así sea, que no estoy en condiciones de desarrollar los recursos adecuados para afrontar la amenaza y es necesario alejarme temporalmente de ella.

Cuando uno comprende el miedo y es impaciente, suele creer que la retirada significa un fracaso. Sin embargo cuando la retirada surge de un acuerdo interior, uno no la experimenta como fracaso, sino como parte del derecho que me asiste a elegir las condiciones más propicias para mi desempeño. El I Ching dice “No es una cosa fácil entender las leyes de una retirada constructiva”…”saber emprender correctamente la retirada no es un signo de debilidad, sino de fortaleza.”

Cuando uno se ejercita cotidianamente en el arte de llevar a cabo estas tareas interiores, el miedo recupera su dignidad original perdida y vuelve a ser la valiosísima señal de alarma que es.

Esta es la descripción del miedo y su proceso de curación desde la perspectiva psicológica.

a) contacto con la amenaza

b) respuesta de miedo

c) reacción interior hacia el miedo experimentado. Descubrir cual es el trato interior necesitado.
(paciencia, comprensión, aceptación....)
d) Descubrir cuál es el trato exterior necesitado (desarrollo de determinadas habilidades, esperar circunstancias más propicias, ayuda de cualquier tipo...)

e) Retirada si se considera necesaria o desarrollo de recursos.

"La dignidad del miedo", Dr. Norberto Levy


2 comentarios:

Ricardo Baticón dijo...

Hola Merce!

Hace nada he terminado de leer un libro de Pilar Jericó llamado NO MIEDO, no sé si lo has leído, está genial... aunque está enfocado para el mundo empresarial pero vale igualmente para el día a día. Extraí muchas frases guapas que alguna vez iré poniendo algua en mi blog de Fragmentos.

Un abrazo!

Merce dijo...

Hola Ricardo!
No, no conocía el libro. Me lo anoto.
Seguiremos tus fragmentos.
Gracias. Abrazos