"La música puede ser meditación para el compositor, para el ejecutante y para el oyente.... No sólo puede la audición de música volverse meditación a través de un intento deliberado y a través del uso de una técnica particular, podemos decir que la escucha óptima de la múisica ya es meditación, en cuanto que significa poner a un lado el "yo mundano", una intención implícita de contenido espiritual en la música y una identificación con ella. Ahora sólo les pido que cierren los ojos, respiren y contemplen, esta vez hacia adentro. |
domingo 25 de mayo de 2008
Sólo un instante más antes de continuar.
viernes 23 de mayo de 2008
Un alto en El Camino
Últimamente me cuesta dormir bien. Demasiada actividad, que si el movimiento es lo que caracteriza a la vida, el exceso del mismo desorienta. Y en estos momentos en los que, a pesar de sentirme viva y satisfecha, algo me dice: "creo que no asimilo del todo lo que me sucede, Siento que el río me lleva a toda velocidad y no sé hasta qué punto ya decido yo"; quizá lo más acertado sea justamente PARAR. Hacerlo con el objetivo de que la autorregulación organísmica pueda desarrollarse exitosamente y nuestra mente tenga un pequeño espacio de tiempo para integrar todo aquello que puede hasta estarnos pasando desapercibido.
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. Y éjense estar quietos y |
miércoles 21 de mayo de 2008
Tres son multitud

"La vida en pareja es lo ideal. Es necesario que el ser humano viva en pareja para cumplir sus cánones de hábitos de conducta, de vida; lo adecuado y conveniente es una relación de pareja, ya sea de hombre-mujer o pareja homosexual, pero no ni a tres ni cinco, sino a dos…
La pareja no debe cerrarse, debe mantener su relación de pareja y a la vez sus amistades, amistades de la chica, del chico… ahí no estaríamos hablando de infidelidad, sino como un espacio de libertad para cada individuo. Esa estructura de relación –cerrada a cualquier influencia exterior- ahora mismo fracasa antes que las parejas que comparten una relación sentimental pero que conservan sus relaciones de amistad y afecto previas. Es importante que se sigan manteniendo las contactos sociales, si los mantienen, la pareja tiene más posibilidades de triunfar porque no está cerrada a la misma dinámica, ni se cierra a la rutina, que es la principal causa de infidelidad junto a la falta de diálogo.
El matrimonio está idealizado desde el punto de vista de que es una cláusula social, lo idealizas y te casas por norma familiar; por no quedar mal con los amigos, la familia; porque quieres tener hijos, etc. Muchos matrimonios fracasan por el hecho de que se han casado más por imposición social que por el verdadero sentimiento de casarse, de hecho, cuando esas personas, que han fracasado en sus primeros matrimonios, vuelven a emparejarse, no vuelven ni a la iglesia ni al juzgado.
Habría que añadir también que las motivaciones hoy en día para casarse son otras, la gente se rige más por cálculos económicos para casarse: por la declaración de la renta, “que si te casas a mitad de año obtienes más desgravación”… Los seres humanos se deberían casar porque quieren hacer una vida juntos en el futuro, tener o no hijos, compartir lo bueno y lo malo, realizarse como personas. Como ejemplo: un 60% de personas que recibieron tratamiento en esta consulta esgrimieron razones estrictamente materiales.
Las razones más comunes para la infidelidad son: La falta de diálogo, principalmente, además de la falta de comprensión y de normas dentro de la pareja, me refiero a normas de convivencia: que uno se adapte al otro, que entre las dos personas haya una relación de tal modo que: “ni lo tuyo es malo ni lo mío es bueno o vamos a llegar a un punto medio para no llegar a una discusión o para que no lleguemos a un extremo radical”.
Es posible querer a dos personas, no amarlas. Porque, en definitiva, en el amor es el respeto unido a la fidelidad lo que consolida la pareja. Sí podemos querer a dos personas porque podemos querer algo de ellas, una característica de ellas, una cualidad de ellas; pero eso no quiere decir que las amemos, porque hay otras características que no queremos. Lo que si sucede al ser humano es que muchas veces queremos a dos personas que complementarían la persona ideal para ser nuestra pareja. Eso no es patológico, es lo más normal. Solo es patológico cuando se convierte ya en obsesión y se necesita a dos personas para poder llevar una vida normal y feliz, aunque, en realidad, sería una felicidad ficticia.
Tener un amante no es patológico, una aventura sexual no es ninguna patología, lo patológico viene dado por cuánto tiempo una persona es capaz de mantener esa situación, cuando no llega a decidirse por ninguna mujer o por ningún hombre y es incapaz de solucionar la situación doble que está viviendo.
En cuanto a si el hombre o la mujer son más propensos a la infidelidad. La diferencia que yo pude observar -en un estudio que se ha realizado- es que la mujer lo hacía más por capricho o venganza y el hombre lo hacía más por necesidad sexual. A modo de estadística sobre 1000 personas vistas en el año 2005 en consulta privada el 75% tenía un amante, de ese 75% el 50% eran mujeres.
las sexualidad del hombre y la mujer –excluyendo el aspecto biológico- no es diferente. La infidelidad se produce en el 80% de los casos porque la pareja ya está rota y aguanta por adaptación, sumisión o el que dirán…
Es normal pensar en acostarse con alguien que no es tu pareja porque, sencillamente, te gusta algo de esa pareja, otra cuestión diferente es si lo haces o no .Lo importante es saber por qué lo haces, si es por atracción, si es por sexo, si es por pura necesidad, o si es porque la relación de pareja funciona mal Es normal que deseemos tener un ídolo y hacer maravillas con él o ella. La infidelidad es sólo posible en la práctica. Todas las personas, hombres y mujeres hemos sentido la necesidad de ser infieles, por atracción; deseo; porque hemos discutido con la pareja; porque hemos visto una película, etc.
En cuanto a confesar una infidelidad Depende de la relación de la pareja, de cómo se lleve la convivencia y depende del tipo de infidelidad que haya sido: si ha sido una infidelidad en una pareja que funciona y ha sido puntual, como psiquiatra le aconsejaría no contarlo porque a la otra persona le entrarían dudas y perjudicaría la convivencia. Si en cambio, es una persona que necesita ser infiel, y que ya ha sido infiel más de una vez, por respeto a su pareja si que habría que contarlo, porque esa pareja no tiene futuro, ya que es una infidelidad continua o cíclica y lo que está claro es que la otra persona tiene derecho a rehacer su vida
La repercusión de la infidelidad en la pareja dependerá de quien haya sido el infiel, si la mujer es la infiel generalmente acaba en ruptura, si es el hombre el que ha sido infiel la mujer perdona; y eso sí es una costumbre -un habito social- ser mas permisivos con las actitudes del hombre que con las de la mujer, de hecho las mujeres que son infieles no suelen contarlo. Saben que si se lo contaran a sus maridos la pareja no sobreviviría o se generarían profundos conflictos. Luego la mujer se adapta más en esta sociedad -sobre todo a partir de los 35 años- a la infidelidad porque la mujer tiene miedo a la soledad y prefiere tener una pareja infiel a quedarse sola. Según estadísticas esto sucede en el 70% de los casos
La mayor parte de los maltratadotes son personas, como norma general, infieles y celosas, y lo pagan con su pareja. Su cónyuge no cumple todos sus deseos lo cual quiere decir que si un día llega a casa cabreado, por alguna frustración, quien lo va a pagar es su pareja; Sin embargo si ese hombre tiene una amante y esa amante le tranquiliza, aportándole todo lo que él no cree encontrar en su mujer, ese hombre cuando llega a casa no maltrata a su esposa.
Una infidelidad no se considera patológica salvo que la persona tenga un trastorno de la personalidad u otro trastorno psicológico que influya en sus actitudes: como el tener baja la autoestima (90 % de los casos), tener falta de amistades, dudas sexuales, querer demostrar que es más que otro, trastorno obsesivo compulsivo etc.
La infidelidad no se puede curar como si se tratara de una adicción, pero se puede ayudar al infiel a controlarla, a discernir las razones para ser infiel; si las descubre, y refuerza su autoestima, no va a necesitar ser infiel; pero es como el alcohólico que deja de beber, descubre el porqué de su adicción y a partir de ahí puede tener una vida más sana, pero siempre tendrá que controlar su adicción La infidelidad es lo mismo; si logras descubrir la causa que te origina ser infiel serás capaz de llevar una buena vida y lograr hacer una buena elección de pareja, pero esta siempre va a formar parte de ti. "
*Martha González Ceinós. Ejerce la psiquiatría desde hace 16 años, es miembro de la Fundación Miguel Servet, de la F.E.A.P, la A.V.T.F. y de la I.S.P.S.F.
lunes 19 de mayo de 2008
sábado 17 de mayo de 2008
Salvador Dalí
jueves 15 de mayo de 2008
Formar una familia... todo a su tiempo.
- Sexo: la familia nuclear satisface las necesidades sexuales y reduce la fuerza perturbadora de la competencia sexual.
- Reproducción: la familia nuclear garantiza la protección de la mujer durante su embarazo, relativamente largo, y durante los meses o años de la lactancia
- Educación: la familia nuclear es esencial para la endoculturación.
- Subsistencia: la división del trabajo hace más eficiente la subsistencia.
(Marvin Harris
"Introducción a la antropología general" )
Hoy, Día Internacional de la Familia, quiero hacer eco de la voz de la adolescente que aparece en el siguiente vídeo: “cada cosa tiene su tiempo”. Casos como el suyo no sólo son propios en países catalogados como "subdesarrollados" o "en vías de desarrollo"; también se dan continuamente en países que consideramos "desarrollados".
¿Qué es lo que estamos descuidando pues?
martes 13 de mayo de 2008
Sigmund Freud
Pese a que Freud provenía de una familia de pocos recursos, sus padres se esforzaron para que obtuviera una buena educación. Ingresó en la Universidad de Viena a los 17 años, donde cursó sus estudios a pesar de que también había antisemitismo en Austria. Los primeros años de Freud son poco conocidos.
En 1886, Freud se casó y abrió una clínica privada especializada en desórdenes nerviosos, donde empezó su práctica para tratar la histeria mediante hipnosis (la conoció por medio de Charcot, en París) y la neurosis utilizando el método catártico de Josef Breuer en pacientes como Bertha Pappenheim (Anna O., quién primeramente había sido paciente de Breuer) y Emma Eckstein (Irma).
Tras publicar algunos textos sobre sus investigaciones, Freud fue designado profesor en la Universidad de Viena en 1900. Comenzó a incorporar personas que se sumaron al movimiento psicoanalítico que empezaba a definirse. Freud tenía poca tolerancia hacia los colegas que disentían de sus doctrinas teóricas, y algunos se separaron eventualmente. Los ejemplos más conocidos son Carl Jung y Wilhelm Reich.
Freud estaba enfermo de cáncer oral, tuvo 33 intervenciones quirúrgicas a partir del año 1923. Falleció en 1939 a causa de una sobredosis de morfina inyectada por un colega a petición del mismo Freud, que no podía soportar los dolores producidos por el cáncer que sufría en la boca.
Freud innovó en dos campos. Simultáneamente, desarrolló una teoría de la mente y de la conducta humana, y una técnica terapéutica para ayudar a personas con afecciones psíquicas. Algunos de sus seguidores afirman estar influidos por uno, pero no por el otro campo.
Probablemente, la contribución más significativa que Freud ha hecho al pensamiento moderno es la de intentar darle al concepto de lo inconsciente (que tomó de Eduard von Hartmann, Schopenhauer y Nietzsche) un estatus científico (no compartido por varias ramas de la ciencia y la psicología). Sus conceptos de inconsciente, deseos inconscientes y represión fueron revolucionarios; proponen una mente dividida en capas o niveles, dominada en cierta medida por voluntades primitivas que están escondidas a la consciencia y que se manifiestan en los lapsus, actos fallidos y los sueños.
En su obra más conocida, La interpretación de los sueños (Die Traumdeutung, 1900), Freud explica el argumento para postular el nuevo modelo del inconsciente y desarrolla un método para conseguir el acceso al mismo, tomando elementos de las experiencias previas. Como parte de su teoría, Freud postula también la existencia de un preconsciente, que describe como la capa entre el consciente y el inconsciente. La represión, por su parte, tiene gran importancia en el conocimiento de lo inconsciente. De acuerdo con Freud, las personas experimentan a menudo pensamientos y sentimientos que son tan dolorosos que no pueden soportarlos. Estos pensamientos y sentimientos (al igual que los recuerdos asociados a ellos) no pueden, según sostuvo, ser expulsados de la mente, pero sí pueden ser expulsados del consciente para formar parte del inconsciente. El proceso de la represión es en sí mismo un acto no consciente (es decir, no ocurriría a través de la intención de los pensamientos o sentimientos conscientes).
Freud buscó una explicación a la forma de operar de la mente. Propuso una estructura de la misma dividida en tres partes: el yo o ego, el ello o id y el superyó o superego.
El ello representa las pulsiones o impulsos primigenios y constituye, según Freud, el motor del pensamiento y el comportamiento humano. Contiene nuestros deseos de gratificación más primitivos.
El superyó, la parte que contrarresta al ello, representa los pensamientos morales y éticos.
El yo permanece entre ambos, alternando nuestras necesidades primitivas y nuestras creencias éticas y morales. Es la instancia en la que se inscribe la consciencia. Un yo saludable proporciona la habilidad para adaptarse a la realidad e interactuar con el mundo exterior de una manera que sea cómoda para el ello y el superyó.
Freud estaba especialmente interesado en la dinámica de estas tres partes de la mente. Argumentó que esa relación está influenciada por factores o energías innatos, que llamó pulsiones. Describió dos pulsiones antagónicas: Eros, una pulsión sexual tendente a la preservación de la vida, y Tánatos, la pulsión de muerte. Esta última representa una moción agresiva, aunque a veces se resuelve en una pulsión que nos induce a volver a un estado de calma, principio de nirvana o no existencia, que basó en sus estudios sobre protozoos (Más allá del principio de placer)
Freud también creía que la líbido maduraba en los individuos por medio del cambio de su objeto (u objetivo). Argumentaba que los humanos nacen "polimórficamente perversos", en el sentido de que una gran variedad de objetos pueden ser una fuente de placer. Conforme las personas van desarrollándose, van fijándose sobre diferentes objetos específicos en distintas etapas: la etapa oral (ejemplificada por el placer de los bebés en la lactancia); la etapa anal (ejemplificada por el placer de los niños al controlar sus defecaciones); y luego la etapa fálica. Propuso entonces que llega un momento en que los niños pasan a una fase donde se fijan en el progenitor de sexo opuesto (complejo de Edipo) y desarrolló un modelo que explica la forma en que encaja este patrón en el desarrollo de la dinámica de la mente. Cada fase es una progresión hacia la madurez sexual, caracterizada por un fuerte yo y la habilidad para retardar la necesidad de gratificaciones.
Otro elemento importante del psicoanálisis es la relativamente poca intervención del psicoanalista para que el paciente pueda proyectar sus pensamientos y sentimientos en él. A través de este proceso, llamado transferencia, el paciente puede reconstruir y resolver conflictos reprimidos (causantes de su enfermedad), especialmente conflictos de la infancia con sus padres.
Las hipótesis y métodos introducidos por Freud fueron polémicos durante su vida y lo siguen siendo en la actualidad, pero pocos discuten su enorme impacto en la psicología y la psiquiatría. Al mismo tiempo ha sido calificada su teoría com pseudociencia, por estar basada en hipótesis no falsables.
Diversos movimientos feministas critican a Freud por explicar a la mujer como un hombre sin falo y por el concepto de "envidia del pene". Las minorías sexuales critican también su teoría por considerar a la homosexualidad una perversión. El gran impacto cultural de las teorías de Freud sobre el desarrollo psicosexual popularizó la idea de la homosexualidad como una enfermedad, aumentando en la primera mitad del siglo XX la internación de homosexuales en institutos de salud mental. Al considerarlo una patología, tanto Freud como muchos de sus seguidores impidieron que personas homosexuales se formaran como psicoanalistas. El tratamiento psicoanalítico fue utilizado durante varias décadas para intentar curar la homosexualidad, promoviendo el surgimiento de varias psicoterapias con este mismo objetivo que se basan en algunas de sus teorías.






