martes 8 de diciembre de 2009

El peor límite es el que nos ponemos a nosotros mismos

Cuando cogí la responsabilidad de dar voz a esta carta ante las personas invidentes que había en la sala, no tuve muy en cuenta que a mí, por algunos momentos, también se me empañaría la vista, a causa de las lágrimas. Es tremendamente enriquecedor trabajar con personas invidentes, pues una aprende a valorar el incalculable don de la visión y, además, se atreve a conocer el inimaginable y maravilloso mundo que hay más allá de las imágenes visuales, en las que continuamente nos centramos en detrimento de otros sentidos.
Copio esta carta en honor a D y porque creo que es una muestra de autosuperación y de ilusión por la Vida, sean cuales sean las circunstancias que ésta nos traiga.
Sentirse como el barquero que ayuda al tránsito de las personas que pasan de la luz a la oscuridad, a veces es un oficio costoso, pero otras es tremendamente gratificante.
Gracias a todos vosotros que confiáis en mí. Gracias por lo mucho que me aportáis. Y sobretodo, va por ti D.
"¡Qué bonito es que te den la mano cuando la necesitas: en una senda, en una pista, en un barranco!
En diciembre del año 2007 me subí a la montaña más alta del mundo cuando me dijeron que tenia un tumor en la cabeza. Al día siguiente, bajé de la montaña porque había tocado las estrellas. Al bajar de la montaña no veía nada. Estaba ciega..
Al terminar la senda me encontré con mis amigos del Centre excursionista de X y me sorprendieron al presentarme en la X Gala del Deporte como mejor deportista de 2008 por mi pasión por la montaña a pesar de mis dificultades. En la gala recibí un trofeo y una gran ovación del pueblo de X por lo que sentí una gran emoción.
Durante el 2009 he dado mis primeros pasos como invidente en la montaña, realizando diferentes rutas. Todo esto me supone un esfuerzo diariamente. A pesar de ser ciega me motiva que tengo amigos en la montaña y en otros sitios.
Esto se lo agradezco por su entero sacrificio a mi marido.
Hay que recordar lo bonita que es la vida.
¡Aún piensas que no puedes subir a la montaña!
¡Yo sí puedo! ¿Y tú?
D.R."

domingo 6 de diciembre de 2009

Ojos

OJOS
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Ojos que sostuvieron signos y huidas
en paisajes que cambiaban con el pensamiento,
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panoramas de pobreza y existencia.
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Asomados ojos que recuerdan
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su paso de sueño a sonrisa,
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privados de ser inmóbiles creyentes.
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Nadando en este fluido desde niño
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y trepando en la mar con el recuerdo ahora.
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Alongando mi cuerpo con la curiosidad
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de... ver en lo antiguo sangrar esta realidad nueva,
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mirarla más allá del horizonte marcado
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atraparla en su camino sin más cálculo
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que su descenso al vacío,
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lanzarnos allí como pájaros de bruñidos aleteos.

Juanra López .

Gracias mi querido Juanra de Sueños basados en hechos reales por este precioso regalo

viernes 4 de diciembre de 2009

Somos uno más aunque tengamos SIDA

Bajo el lema Acceso Universal y Derechos Humanos, el día 1 de diciembre, se celebró el Día Mundial de la Lucha Contra el SIDA. Desde el descubrimiento de este importante problema de salud, se ha avanzado enormemente en cuanto al tratamiento farmacológico, de forma que en los países más desarrollados, el SIDA prácticamente se ha convertido en una enfermedad crónica. No obstante, aún quedan muchos retos por lograr. Por un lado, que el acceso a un adecuado tratamiento médico no sea un privilegio de las zonas más ricas del planeta, sino que sea un derecho universal; por otro lado, trabajar desde los servicios sociosanitarios para que estas personas tengan una adecuada calidad de vida. Para hablarnos de estos y otros temas, Infocop Online tiene el placer de entrevistar a Rafael Ballester, experto en el tema y coordinador del proyecto de investigación a nivel nacional sobre calidad de vida e intervención psicológica en los pacientes con SIDA. 
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Rafael Ballester ENTREVISTA Hoy, Día Mundial de la Lucha Contra el SIDA, podría decirse que en los países más desarrollados, el SIDA prácticamente se ha convertido en una enfermedad crónica. No obstante, aún queda mucho trabajo por hacer. Como experto en el área, ¿cuáles son los factores psicosociales más importantes que pueden incidir en este problema tan grave de salud? En primer lugar, como bien se plantea en la pregunta, la condición del SIDA como enfermedad crónica es una especie de privilegio que tenemos en algunos pocos países del mundo. En la gran mayoría, pensemos en África subsahariana, donde viven muchos millones de personas con esta enfermedad, el SIDA sigue siendo mortal. Los pacientes afectados apenas tienen acceso a los fármacos antirretrovirales ni a los fármacos convencionales para el tratamiento de las infecciones oportunistas y a veces ni siquiera a los medios más básicos para subsistir. Sin perder esto de vista, es cierto que en nuestro país y en otros de nuestra área geográfica, la calidad y la esperanza de vida de las personas infectadas por el VIH no tiene nada que ver con la que existía hace apenas unos diez años. La aparición, en el año 1996, de la terapia antirretroviral altamente activa (HAART) y, años más tarde, el surgimiento de nuevas familias de fármacos ha permitido que ahora estemos hablando de cuál es la calidad de vida de estas personas, cuando antes lo único que teníamos en mente era que pudieran vivir más años. Todavía recuerdo la época, hacia finales de la década de los 80 y principios de los 90, cuando a muchas personas, al ser diagnosticadas, se les decía que les podían quedar apenas cuatro años de vida. En todos los protocolos de comunicación del diagnóstico al paciente, se encontraba la fatídica cifra de que, aunque no era seguro que llegase a desarrollar el SIDA después de infectarse con el VIH, aproximadamente el 80% de las personas afectadas avanzaban hacia el estado de inmunodeficiencia que suponía el SIDA y de ahí a la muerte, sólo había un paso. Muchas personas se abandonaban completamente ante el impacto del diagnóstico y se preparaban para morir. El deterioro tremendo que sufrían sus cuerpos por acción del virus recordaba a estas personas en todo momento que la muerte se iba acercando a pasos agigantados. Hoy, todo esto es historia pasada. Las personas infectadas pueden vivir muchos años, quizás tantos como una persona no infectada. Si tras el diagnóstico se cuidan, tanto en la toma de los fármacos antirretrovirales adhiriéndose al tratamiento médico, como a través de otras conductas de salud -como hacer ejercicio físico, alimentarse adecuadamente, abandonar hábitos nocivos como el consumo de cualquier droga incluyendo obviamente el tabaco o el alcohol-, las personas infectadas no tienen por qué llegar a desarrollar el SIDA y mucho menos pensar en la muerte. Los avances médicos han conseguido que el deterioro de la salud para las personas enfermas sea mucho menor y más lento; pero, esta situación ha puesto en primera línea de importancia la adherencia al tratamiento, que apenas se da en el 50-60% de las personas infectadas. Comprender los factores relacionados con la falta de adherencia al tratamiento y ser capaces de conseguir que una persona siga unas prescripciones que le pueden salvar la vida, se ha convertido en un reto, especialmente para los profesionales de la salud mental que son los principales expertos en entender y cambiar la conducta humana. Eso quiere decir que actualmente el SIDA, tanto por lo que respecta a su tratamiento como a la prevención, es además obviamente de un problema médico, ante todo un problema comportamental y también social.
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¿Considera que se ha avanzado hacia un tratamiento integral de estos pacientes? ¿Qué logros destacaría? ¿Cuáles son los retos futuros aspectos que quedan por cubrir para mejorar su calidad de vida? Se ha avanzado enormemente en el tratamiento médico de los pacientes, como he comentado anteriormente. Sin embargo, en mi opinión, los avances médicos, que han permitido prolongar la vida de las personas infectadas y también la calidad de vida de las mismas, no han ido acompañados de otro tipo de avances que habrían sido deseables y necesarios. Me estoy refiriendo a todo lo que supondría un verdadero tratamiento o atención integral a estas personas.  La infección por VIH y el SIDA tienen un gran impacto en el estado emocional de las personas que lo padecen. Tras el bloqueo emocional que suele darse al conocer el diagnóstico, suelen aparecer múltiples síntomas de ansiedad y de depresión. La persona con cierta frecuencia comienza a angustiarse respecto a multitud de posibles problemas que cree que le van a caer de golpe sobre su cabeza -el deterioro de su salud, el miedo a la muerte, las dificultades económicas, los problemas con la imagen corporal, cómo comunicarlo a la familia, a los amigos o en el trabajo, el miedo ante el posible rechazo de los demás, etc.-. Igualmente, sentimientos de desesperanza, de autocompasión, de indefensión o de culpa, entre otros, pueden invadir a estas personas en apenas unos pocos días. También puede aparecer la sensación de que algo acaba de truncar sus vidas, sus proyectos y sus ilusiones y de que ya no hay nada que pueda evitarlo. Otros problemas a los que habitualmente suelen enfrentarse serían el miedo a la soledad, los conflictos con la pareja y la falta de apoyo social al no poder compartir lo que les preocupa con otras personas, todo ello como consecuencia de ese estigma social que acompaña al SIDA y que constituye una enfermedad casi más grave que el propio virus. La dificultad para adherirse a un tratamiento farmacológico que, aunque puede salvar sus vidas, les produce a menudo efectos secundarios muy molestos. La percepción de alteraciones en su imagen corporal a largo plazo, las temidas lipodistrofias, especialmente en las mujeres -esos vientres abultados, esos pómulos fláccidos, esa delgadez de las extremidades, etc.-, alteraciones que son vividas como si se trataran de chivatos que delatan a los demás la propia condición de persona con VIH. Problemas para encontrar pareja, para decidir en qué momento revelar a la persona por la que te sientes atraído o atraída tu condición de seropositivo, el miedo a infectar al otro en las relaciones sexuales. Problemas para tener un hijo, el miedo y la culpabilidad al traer al mundo a un niño infectado, la angustia de no poder criarlo. Las continuas visitas al hospital, el temor ante cada revisión, el miedo a las reinfecciones, las dudas acerca de la enfermedad y del tratamiento que nadie te acaba de aclarar.
En conclusión, la persona con VIH se enfrenta a un sinfín de problemas de tipo emocional y social ante los cuales nadie le da respuesta. Esos son los retos ante los que nos enfrentamos y que todavía no hemos conseguido encarar. No se trata sólo de conseguir que las personas con VIH vivan más tiempo, sino un tiempo de mayor calidad. ¿Qué clase de regalo les estamos dando si el tiempo no va acompañado de una cierta calidad de vida, de un apoyo psicológico y de un soporte social que hagan más llevadera su enfermedad? Sin embargo, las campañas para educar a la población general y enseñarles que no deben temer a las personas con VIH, que más bien los demás constituyen un peligro para ellas debido a la vulnerabilidad de su salud, brillan por su ausencia. Debemos enseñar a nuestros ciudadanos a no tratar a los enfermos con VIH como si fueran los leprosos o apestados de nuestro tiempo, sino más bien a solidarizarse con ellos y brindarles su apoyo. Tenemos un compromiso con los enfermos, el deber cívico de intentar evitar su sufrimiento y muerte social como consecuencia del estigma que la sociedad ha colocado sobre esta enfermedad. Y también tenemos que enseñar a los propios enfermos a no internalizar ese estigma, a cuidarse pero también a quererse. Y para eso nos hacen falta psicólogos en todos los centros que trabajan con estas personas, hospitales, centros de salud y ONG’s.
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La intervención psicológica se ha revelado como un tratamiento complementario eficaz para mejorar el bienestar emocional y la calidad de vida de estas personas, ¿podría explicarnos en qué consiste? ¿Cuál es el papel del psicólogo en la realidad clínica actual? La intervención psicológica en la persona con VIH es necesaria por muchas razones. Por un lado, el profesional de la Psicología tiene un gran papel como apoyo social de la persona infectada. Muchas veces el enfermo no ha contado a nadie o a casi nadie su situación y necesita a alguien que le escuche sin miedos y sin prejuicios. El psicólogo clínico y de la salud podrá ayudar al enfermo en multitud de frentes, por ejemplo, le puede enseñar a relajarse y controlar su ansiedad ante cada visita al hospital, a tomar decisiones relevantes para su vida, a afrontar su vida social y de pareja, a aceptar el diagnóstico inicial y los diagnósticos que se produzcan a lo largo del curso de la enfermedad, a superar las dificultades que tiene para adherirse a su tratamiento, a expresar sus emociones, a reducir su sentimiento de culpa o de rabia, a mejorar su estado de ánimo, etc.  Como psicólogos, tenemos muchas técnicas de intervención psicológica de eficacia probada que pueden ayudar a mejorar la calidad de vida del enfermo. Pero además de todo eso, nuestras intervenciones pueden tener consecuencias médicas o físicas para él mismo: nuestros tratamientos deben incluir componentes psicoeducativos que les ayuden a entender su enfermedad, la importancia de la adherencia al tratamiento, la evitación de reinfecciones, el cuidado general de su salud y finalmente conocemos los grandes efectos inmunitarios que tiene una mejoría en el estado de ánimo de la persona con VIH. Paradójicamente, los profesionales de la Psicología también brillan por su ausencia en los centros sanitarios. Es verdad que tenemos psicólogos en las unidades de salud mental, pero, incomprensiblemente, a estas alturas, los psicólogos siguen sin estar en las unidades hospitalarias donde se atiende a estos enfermos. Y no son una excepción: lo mismo diría si estuviéramos hablando de las unidades de cuidados intensivos, los servicios de urgencias o las salas de pediatría o de oncología. Muchos de los psicólogos que se encuentran trabajando en los hospitales están siendo pagados por ONG’s pero no porque el hospital y los políticos sanitarios tengan la conciencia e implicación necesarias para contratar psicólogos que realicen esta labor. La inclusión de los psicólogos en el trabajo diario de los centros hospitalarios está dejando de ser una reivindicación romántica para pasar a ser un imperativo que deberían asumir nuestras autoridades sanitarias para no hacer la dejación de responsabilidades que supone girar la cara ante el sufrimiento de los demás.
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Me gustaría darle la enhorabuena porque recientemente se ha iniciado un proyecto de investigación a nivel nacional sobre calidad de vida e intervención psicológica en los pacientes con SIDA del que usted es coordinador, ¿podría explicarlos cuáles son los principales objetivos del mismo? ¿Qué resultados esperan encontrar? Bien, es cierto que la Fundación para la Investigación y Prevención del SIDA en España nos acaba de conceder una subvención para la realización del mayor proyecto de investigación en el ámbito social que hasta ahora se ha llevado a cabo en nuestro país, tanto en cuanto a apoyo económico como a investigadores implicados, que tengo el honor de coordinar desde la Universitat Jaume I de Castellón y más concretamente desde la Unidad de Investigación sobre Sexualidad y SIDA (UNISEXSIDA). Se trata de un proyecto multicéntrico que reúne a 34 investigadores, pertenecientes a siete universidades, diez hospitales y la coordinadora estatal de ONG’s relacionadas con el SIDA (CESIDA). No sólo es importante por la cantidad de investigadores que reúne, entre los que están algunos de los que han realizado estudios más importantes en España sobre calidad de vida, adherencia al tratamiento, afectación emocional de los enfermos, estigma, etc., sino también porque esos investigadores provienen de tres pilares distintos que constituyen agentes en la lucha contra el SIDA: universidades, hospitales y ONG’s. El objetivo del proyecto es realizar, en una primera fase, un estudio sobre la calidad de vida de las personas con VIH y los factores que están relacionados con la misma, queremos saber qué les preocupa y les afecta más negativamente a estas personas, cuáles son actualmente sus principales problemas. Y, en una segunda fase, queremos desarrollar a la luz de los resultados iniciales un programa de intervención psicológica para mejorar esta calidad de vida, con componentes dirigidos a aquellas cuestiones que se hayan mostrado más relevantes o deficitarias en las personas afectadas. Queremos desarrollar con este programa las potencialidades de las personas con VIH para hacer frente a la enfermedad. Y obviamente analizaremos la eficacia del programa para que pueda ser aplicado en distintos centros y regiones del país. Se trata de una gran apuesta, de un proyecto de gran magnitud que sin duda creará un antes y un después en la investigación psicosocial sobre el SIDA.
. Para finalizar, ¿le gustaría añadir algo más? Nada más, tan sólo agradecer vuestro interés en este tema y dar desde aquí un gran abrazo a todas las personas afectadas por esta enfermedad y a quienes día a día les están apoyando y ayudando, que también son muchos. Estoy seguro de que con el tiempo no sólo mejoraremos todavía más las expectativas de salud de las personas con VIH sino que también conseguiremos que la sociedad, gracias a quienes ahora están sufriendo, aprenda de esta enfermedad y se convierta en una sociedad más tolerante y más humana.

lunes 30 de noviembre de 2009

Si yo pudiera...

SI YO PUDIERA.
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Si yo pudiera morder la tierra toda y sentirle el sabor,
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sería más feliz por un momento...
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Pero no siempre quiero ser feliz.
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Es necesario ser de vez en cuando infeliz para poder ser natural.
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No todo es días de sol y la lluvia cuando falta mucho, se pide.
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Por eso tomo la infelicidad con la felicidad.
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Fernando Pessoa

viernes 27 de noviembre de 2009

Juventud y violencia de género

El pasado 17 de noviembre, el Director del Instituto de la Juventud –INJUVE-, Gabriel Alconchel, y el Delegado de Gobierno para la Violencia de Género, Miguel Lorente, presentaron el último número de la Revista Estudios de Juventud, titulada Juventud y Violencia de Género. En esta ocasión, el monográfico incluye un total de doce artículos elaborados por especialistas de diferentes campos relacionados con el problema de la violencia de género, que podrían dividirse en cuatro bloques principales:
(1) análisis del contexto sociocultural en el que se desarrollan los jóvenes en la actualidad,
(2) el problema de la violencia de género en las mujeres jóvenes,
(3) el papel de la Jurisdicción de menores y de la Fiscalía en relación con los hombres jóvenes maltratadores,
(4) prevención de desarrollo de valores machistas en la juventud e intervención con jóvenes maltratadores.
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Según este monográfico, un 85% de los jóvenes rechaza la violencia de género. Sin embargo, la otra cara de la moneda es bastante alarmante, puesto que un 15% de la población de este grupo de edad justifica que exista este tipo de maltrato, lo cual supone un mantenimiento de este problema a medio-largo plazo en nuestra sociedad. Este dato justifica plenamente la necesidad de desarrollar programas de intervención social y de sensibilización en los jóvenes para establecer nuevos modelos de relación fundamentados en valores de igualdad, respeto, etc., puesto que esto contribuirá a reducir la frecuencia de incidencia de este problema en el futuro.
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No obstante, la prevención es necesaria pero no suficiente. No puede obviarse que algo más del 29% de las mujeres asesinadas por sus parejas eran jóvenes. En consecuencia, se constata que la presencia de este problema no se circunscribe a los rangos de edad adulta, sino que ya durante la juventud hay chicos que maltratan a sus parejas. Sin duda, este hecho, además de implicar un inicio cada vez más temprano del problema y, por tanto, una cronificación del mismo, supone un aumento de la probabilidad de desenlaces trágicos como es el asesinato. Por ello, los programas específicos de intervención también habrán de dirigirse al tratamiento de los jóvenes maltratadores, así como a las chicas para que sean capaces de detectar los primeros indicios de violencia y aprender estrategias para no consentirlos o, incluso, para romper esa relación. A este respecto, es muy destacable que, durante la presentación del monográfico que nos ocupa, se ha informado de diferentes tipos de medidas.
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Por un lado, los próximos 23 y 24 de noviembre, se celebró el I Foro Internacional de Juventud y Violencia de Género; y, por otro lado, se ha anunciado una línea de financiación para el desarrollo de proyectos de intervención social para la prevención de la violencia en jóvenes, financiación que se realizará de manera conjunta por el INJUVE y de la Federación de Municipios y Provincias (Femp) a partir del próximo año 2010.

jueves 19 de noviembre de 2009

Vulgaria

. . "La ciudad ha despertado. Esta mañana se presenta nublada y una tímida lluvia empieza a cobrar fuerza. Montañas de coches bajan perseverantes por la carretera (...) .
.. . (...) Mi habitación continua sin orden ni concierto pero con olor a cantina. Las copas de vodka, mezcal y buen tequila mexicano presiden mi espacio. hay ropa tirada por todos lados, libros apilados al lado de la ventana, compactos en la repisa contigua al armario, un quemador de incienso tras la puerta. Las paredes pintadas de rojo pastel conforman un pomposo fondo a la bandera cubana que coloqué como decoración al poco de llegar a esta casa (...) .
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.. . (...) Me lavo la cara con abundante agua gélida y después permanezco mirándome al espejo durante unos minutos. Pretendo saber quién me mira, pero frente a mis ojos aparece un ser que me resulta completamente ajeno. Esa mirada de tristeza tiene poco que ver con el resplandor que irradiaba tiempo atrás (...)."
.. . "Vulgaria" . (Francisco Villena)
Para seguir leyendo pulsa aquí

viernes 30 de octubre de 2009

Para la Libertad

lunes 26 de octubre de 2009

El vino entra en la boca

EL VINO ENTRA EN LA BOCA
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El vino entra en la boca.
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Y el amor entra en los ojos;
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Esto es todo lo que en verdad conocemos.
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Antes de envejecer y morir.
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Así llevo el vaso a mi boca,
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Y te miro, y suspiro.
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(William Butler Yeats)
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La imagen es "la copa de vino" acrílico sobre tela de Juan Martínez Guirado

martes 20 de octubre de 2009

Lágrimas en el cielo

Y bueno.... la pongo simplemente porque me gusta, me apetece y quiero compartirlo con vosotros, como las demás cosas.

Gracias mi querida Lola por traérmela al recuerdo.

lunes 12 de octubre de 2009

¡Oh loca fantasía! ¡Qué palacios fabricas en el viento!

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la lechera
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Llevaba en la cabeza una lechera el cántaro al mercado con aquella prestaza, aquel aire sencillo, aquel agrado, que dice a quien lo advierte: "¡Yo sí que tengo suerte!". Porque no apetecía más compañía que su pensamiento, que alegre le ofrecía inocentes ideas de contento.
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Marchaba sola la feliz lechera, y decía entre sí de esta manera: "Esta leche vendida, en limpio me dará tanto dinero; y con esta partida un canasto de huevos comprar quiero, para sacar cien pollos , que al estío me rodeen cantando el pío, pío.
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Del importe logrado de tanto pollo, mercaré un cochino; con bellota, salvado, berza, castaña, engordará sin tino; tanto, que puede ser que yo consiga el ver cómo arrastra la barriga.
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Lo llevaré al mercado; sacaré de él, sin duda, buen dinero; compraré de contado una robusta vaca y un ternero que salte y corra toda la campaña desde el monte cercano a la cabaña."
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Con este pensamiento enjenada, brinca de manera que , a su salto violento , el cántaro cayó.¡Pobre lechera!
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¡Adiós , leche, dinero, lechón, vaca y ternero!
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¡OH loca fantasía! ¡Qué palacios fabricas en el viento! Modera tu alegria, no sea que, saltando de contento al contemplar dichosa tu mudanza, quiebres su cantarillo la esperanza.
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F. M Samaniego
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La imagen es "la lechera de Burdeos" de Goya