jueves, 22 de julio de 2010

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Omne animal post coitum triste est.

     Hablaba en mi anterior entrada de los tres centros y de la necesidad de equilibrio entre todos. Cuando esas partes están despiertas y equilibradas, cualquier actividad, acción, vivencia etc. está empapada por las tres. Esto mismo ocurre en la sexualidad, la cual en el ser humano se compone de un aspecto emocional, intelectual e instintivo. Normalmente nos decantamos  por uno de ellos y pocas veces están implicados los tres en nuestras relaciones: sexo compulsivo, pérdida del deseo cuando se ama, dificultad de entrega y confianza por tabúes, prejuicios, etc...
Pero ¿qué sucede cuando los tres centros se armonizan y uno se siente libre y dispuesto a entregarse sin reservas en el acto amoroso a todos los niveles? Pues aparece una cuarta dimensión de la sexualidad: la dimensión espiritual también conocida como tantra o tantrismo.
Al contrario que otras tradiciones esotéricas que abogan por una renuncia a todo tipo de estímulos que despierten el deseo para poder alcanzar la realización espiritual, el tantra enseña a utilizar el deseo como sendero hacia la realización.

"Cuando el sexo se unifica y se une con la inteligencia, se crea una nueva energía conocida en la India como Tantra". (Osho Rajneesh).

Para el tantrismo, la espiritualidad se vive en el cuerpo y en los sentidos a través de diversas actividades relacionadas con el acto sexual: masajes, prolongación del acto sexual, control de la eyaculación masculina, múltiples orgasmos...

El tantrismo reconoce la fijación del ser humano por el sexo, sin que ello signifique depravación. Hombres y mujeres están destinados al erotismo, separando el sexo y liberándolo de la función procreadora, abriendo la pareja al acceso espiritual, a un éxtasis amoroso más allá del mero acto de alcanzar un orgasmo.
El tantra considera todo tipo de unión sexual como sagrada, divina, cósmica, aún cuando quienes lo lleven a cabo lo ignoren.
Así, el acto sexual cobra un sentido diferente, más allá de un alivio mutuo constituye un éxtasis duradero, tanto corporal como mental, cuya pasión se mantiene viva continuamene. Existe una preocupación mutua por satisfacerse a uno mismo y a la pareja, de completarse, de explorar el amor a través de los sentidos, del contacto piel a piel, de la conexión lograda entre ambos.

Y después de todo esto... ¿Quién quiere seguirse conformando con tortas, a falta de pan, y confirmar el título de esta entrada?

  Las enseñanzas del Tantra están recogidas en textos llamados "Tantras", escritos mediante símbolos y en forma de poemas. Componen un diálogo entre el Dios Shiva y su esposa Devï, respondiendo el primero a las preguntas de su amante.

5 comentarios:

OshoMaestro dijo...

Hola, Merce:

Muchas gracias por tu blog.

Te envío un afectuoso abrazo,

Gonzalo
http://osho-maestro.blogspot.com/

Fernando dijo...

será eso...pero piel con piel que se desea...lo demás viene solo...besos

Fernando dijo...

será eso...pero piel con piel que se desea...lo demás viene solo...besos

Mr Blogger dijo...

Es un paso del sexo egoísta, del yo al nosotros, del mundo egocéntrico, de la vida siendo "single" y buscando placer por placer a algo más elaborado y compartido, donde la suma de las partes es mucho mayor que los individuos. Para eso no solo se necesita una forma de pensar más equilibrada, sino también alguie que realmente comparta con su pareja una forma de vivir y de sentir más pura y más comprometida.

Merce dijo...

Hola!!
Osho Maestro: Gracias a ti por tu visita y comentario. Abrazos

Fernando: Lo que sucede es que el deseo también tiene componentes culturales, intelectuales y emocionales. Ahí radican muchos de los problemas sexuales con los que nos encontramos. Ojalá fuéramos tan libres. Besos y gracias.

Mr. Blogger: A eso lo llamamos sexo consciente. Entrega mutua tanto a nivel corporal como a todos los demás niveles,, ocupándome del disfrute y bienestar de uno mismo y de la otra parte. ¡Cuánto queda por hacer en este terreno!
Besos y gracias.