viernes, 23 de julio de 2010

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El momento más oscuro es el que precede al alba.

  Hace tiempo tuve un sueño del que principalmente recuerdo una parte:

Era de noche, una noche sin luna de oscuridad era absoluta. Yo había salido  de una casa en la que solamente había cosas desagradables -gente gritando, monstruos, suciedad-. A pesar de la oscuridad, me adentré en el bosque y me perdí. No conocía nada. No veía nada. Tropezaba y me caía pero, con angustia, miedo y desesperación, volvía a levantarme y seguía andando a tientas.  Llegó un momento en que el agotamiento fue tal que no pude volverme a incorporar tras la última caída. Lloré y dije: "He luchado. He perdonado. He comprendido. He ayudado. He llegado al límite de mis fuerzas. Y, a pesar de todo eso, no he conseguido nada. Me rindo aquí, sola y agotada. Abandono", Justamente en ese momento, vislumbré una luz en el horizonte y empezó a amanecer. Cuando los objetos empezaron a definirse, me encontré a la orilla de un río donde había vacas pastando y vi que el esfuerzo había valido la pena.

Ese sueño se me quedó grabado y lo recuerdo sobretodo en momentos como éste, en los que a veces tengo esa sensación de que nada sirvió para nada, de que estoy sola y de que equivoqué el camino.^Pero no hay caminos equivocados si me condujeron hasta aquí y, aunque a veces con más penas que glorias, me ayudaron a ser la persona que soy hoy.

Sigamos andando, en la luz y en la oscuridad, pongamos cuanto esté en nuestras manos en los buenos y malos momentos y dejemos a la Vida que haga el resto. Ciertamente, nada ocurre por casualidad. Y lo que se siembra necesita su tiempo para dar fruto.

3 comentarios:

Juancar dijo...

Pero Merce,que sueño mas chulo.

Un beso

Ricardo Baticón dijo...

Hola Merce,

pues gracias por compartir el sueño "angustioso" que tuviste.

Qué pases buen fin de semana... con estos calores que tenemos!

Un abrazo!

Merce dijo...

Gracias a los dos.
Bien está lo que bien acaba. Y así fue.
Besos