lunes, 7 de junio de 2010

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Quiénes fuimos y quiénes somos...

"El problema actual de la especie humana es, por lo tanto, precisamente opuesto al de los hombres de los períodos comparativamente estables de aquellas mitologías poderosamente coordinadoras que ahora se conocen como mentiras. Entonces todo el significado estaba en el grupo, en las grandes formas anónimas, no en la expresión individual propia; hoy no existe ningún significado en el grupo ni en el mundo; todo está en el individuo. Pero en él el significado es absolutamente inconsciente. El individuo no sabe hacia dónde se dirige, tampoco sabe lo que lo empuja. Las líneas de comunicación entre la zona consciente y la inconsciente de la psique humana han sido cortadas, y nos hemos partido en dos.

  El hecho del héroe no es hoy lo que era en el siglo de Galileo. Donde antes había oscuridad, hoy hay luz; pero también donde había luz hay ahora oscuridad. La hazaña del héroe moderno debe ser la de pretender traer la luz de nuevo a la perdida Atlántida del alma coordinada.

(....)

Hoy todos estos misterios han perdido su fuerza; sus símbolos ya no interesan a nuestra psique. La noción de una ley cósmica, que sirve a toda existencia y ante la cual debe inclinarse el hombre mismo, hace mucho que pasó a través de las etapas místicas preliminares representadas en la astrología antigua y ahora es algo que se da por sabido en términos meramente mecánicos. El descenso de los cielos a la tierra de las ciencias occidentales (desde la astronomía del siglo XVII a la biología del siglo XIX) y su concentración actual, por fin, en el hombre mismo (en la antropología y la psicología del siglo XX), marcan el camino de una maravillosa transferencia del punto de enfoque del asombro humano. Ni el mundo animal, ni el mundo de las plantas, ni el milagro de las esferas, sino el hombre mismo, es ahora el misterio crucial. El hombre es la presencia extraña con quien las fuerzas del egoísmo deben reconciliarse, a través de quien el ego debe crucificarse y resucitar y en cuya imagen ha de reformarse la sociedad. El hombre, entendido no como “yo”, sino como “tú”: pues ninguno de los ideales o instituciones temporales de ninguna tribu, raza, continente, clase social o siglo puede ser la [345] medida de la divina existencia inagotable y maravillosamente multifacética que es la vida de todos nosotros."

Joseph Campbell  "El héore de las mil caras".

4 comentarios:

Cucaracho dijo...

Hola.

david dijo...

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Ricardo Baticón dijo...

Hola Merce, qué tal todo?

Genial el artículo de Joseph Campbell, interesante lo que comenta sobre la especie humana. Complicados somos... Saludos!

Mr Blogger dijo...

Decía Javier Fesser en una entrevista que vivimos en unos tiempos confusos porque por primera vez en la historia no sabemos exactamente donde vamos. Antes siempre existía una fuerza superior que guiaba nuestros pasos, nos dirigía y marcaba nuestro presente y futuro: reyes y religiones, los que marcaban el camino, los límites, los que cogían las masas y las dirigían en pos de sus objetivos: conquistas, control, redención... hoy en día, ni siquiera los medios de masas pese a su grandísima influencia saben donde dirigir a las masas. Ahora tenemos más libertad y conciencia individual (no quita que sigamos teniendo comporatmientos grupales). Nuestros hijos se parecerán menos a nosotros que nosotros a nuestros padres, tienen todas las herramientas para tener una mentalidad distinta y más abierta que la de nuestros ancestros.