jueves, 1 de abril de 2010

11

La oscuridad se retira cuando hay luz suficiente.


Hablaba yo en mi última entrada, a través de un poema, de la finitud y la necesidad de elección a la hora de emplear nuestro tiempo. Y eso precisamente es lo que he hecho estos días:

 Me sumergí en el mundo de la psicosis y, no sólo me impresionó el fenómeno; también pude comprobar cómo, una vez más, hay gente que domina su locura y la convierte en arte como Van Gogh y gente que es dominada por ella y acaba suicidándose.

La persona psicótica se ve involuntariamente alejada de la realidad, alienada en una realidad alternativa, con su capacidad de elección atrofiada, mermada su autonomía y, en muchas ocasiones, con una dificultosa posibilidad de  interacción saludable con el entorno. 

Pero en el plano opuesto a la enfermedad mental, nos hallamos aquellos considerados "normales", quienes, aún disponiendo de todas estas facultades, nos empeñamos en sostener actitudes, interacciones e introyectos que nos mantienen alienados en un rinconcito de la que podría ser nuestra existencia plena.

 Coincidiendo con estas fechas, me encuentro en un momento en el que vuelvo a reafirmarme en el hecho de que sólo dejando morir lo nocivo puede haber cabida al nacimiento de lo sano. Coger las riendas de la propia vida implica responsabilizarse de esta elección.  Pero este movimiento  no es algo sencillo. Desprenderse de lo "malo conocido" induce, inevitablemente, a pasar por un trayecto -en su inicio de duración impredecible- de oscuridad, dolor, miedo y soledad interior. Ese vacío, en principio angustioso, que sólo va cobrando luz una vez que nos atrevemos a sumergirnos en él. ¿Qué habrá tras el túnel de la muerte?


"Cuando había andado una legua, la oscuridad se hizo espesa en torno a él pues no habia luz y no podía ver nada por delante y nada por detrás. Después de dos leguas, la oscuridad estaba espesa y no podía ver nada por delante y nada por detrás. Después de tres leguas, la oscuridad estaba espesa y no había luz y no podía ver nada por delante y nada por detrás. Después de cuatro leguas, la oscuridad estaba espesa y no había luz y no podía ver nada por delante  y nada por detrás. Después de cinco leguas la oscuridad estaba espesa y no había luz y no podía ver nada por delante y nada por detrás.(...) Cuando hubo andado ocho leguas dio un gran grito porque la oscuridad estaba espesa y no había luz y no podía ver nada por delante y nada por detrás. Después de nueve leguas sintió el viento norte en su rostro pero la oscuridad estaba espesa y no había luz y no podía ver nada por delante y nada por detrás. Después de diez leguas llegaba al final. Después de once leguas la luz del alba apareció. Al final de doce leguas surgió el sol.
(...)


Con sus pieles se viste, come carne, Oh Gilgamesh, lo que no ha ocurrido mientras mi viento empuja las aguas.
Shamash estaba perturbado como le correspondía. Dice a Gilgamesh: "Gilgamesh ¿a dónde vagas tú? la vida que persigues no hallarás"
Gilgamesh le dice al valiente Shamash:
"Después de andar y errar por la estepa ¿descansará mi cabeza en el corazón de la tierra para dormir a través de todos los años? ¡Deja que mis ojos contemplen el sol a fin de que me sacie de luz! La oscuridad se retira cuando hay luz suficiente. ¡Ojalá que el que esté en verdad muerto vea aún el resplandor del sol!""
.


"Epopeya de Gilgamesh"


11 comentarios:

Fernando dijo...

si te sirve eso para no ver el túnel...muy bien...besos.

Merce dijo...

Hola Fernando!
Hay cosas en la vida ante las que un@ desearía permanecer con los ojos cerrados pero, inevitablemente, tarde o temprano terminará abriendolos para poder afrontarlas. No se puede recorrer el túnel si no se mira. Pero la conciencia de que tendrá un final es lo que alienta a pasar el lado oscuro.
racias y besos

Mr Blogger dijo...

Demasiada gente no sabe qué hacer con su vida y vaga a oscuras. Solo gente con afán de salir adelante sigue y sigue andando pese a la oscuridad hasta encontrar el lugar donde vuelve a verse la luz del sol, la felicidad, que en definitiva es lo que mueve a las personas, sin contentarse con amagos o felicidad rápida y vacía con la que tanto nos tienta la vida.

pau dijo...

Y también hay quienes descubren su psicosis y juegan con ella, al no poder o querer combatirla.
Entrecomillas la normalidad, quizá debiéramos decir naturalidad o lógica. Y por qué entrecomillarla? No deberíamos sentirnos mal por ser normales o no padecer una anormalidad.
Pienso que a algunos su psicosis los hace muy extrovertidos, entonces, si son inteligentes, la controlan y reconvierten en positivo (ahora no sabría si entrecomillar el positivo). En cambio pienso que introyectarse sí que demuestra debilidad, inseguridad y, en último término, necesidad de seguir un liderazgo.

Vaya... pensarás que solo opino para llevar la contraria. No es así, ocurre que es muy interesante y me gusta. Solo discuto con los que creo que vale la pena.

Gabiprog dijo...

Cierto conformismo ante lo que nos abate es una de las peores oscuridades...

Un abrazo.

Parce dijo...

También hay que tomar las riendas de la vida de uno mismo y eso implica una responsabilidad... sólo así vamos encontrando la luz

Merce dijo...

Hola!!
Mr. Blogger: Aún sabiendo qué hacer con nuestra vida y a dónde queremos llegar, no estamos exentos de pasar tramos de oscuridad y desesperanza, sobretodo cuando nos esforzamos y esforzamos y no vemos resultados. No está del todo mal, e incluso muchas veces es nutritivo entretenerse con las flores del camino, siempre que no se pierda la conciencia de la dirección que se quería seguir y uno retome el viaje.

Pau: el psicótico no descubre su psicosis por sí solo. Como el ciego no descubre su ceguera hasta que no oye que los demás sí ven.
Entrecomillo la palabra normal, porque los criterios de normalidad varían según la época, la cultura, etc. En ningún momento creo equiparable la palabra normal con la palabra natural. Por definición, lo natural es todo lo que pertenece a la naturaleza.
Jejeje, no me preocupa que me lleven la contraria, ni mucho menos, lo que sí pasa es que no sé hasta qué punto diferencias psicosis de neurosis. Ya haré una entrada al respecto.

Gabiprog: y vamos a diferenciasr conformarse de aceptar. Conformarse lo asocio a resignarse e implica una no-acción, un aguantar y quedarse ahí. Aceptar implica reconocer los límites que nos impone lo obvio y actuar de forma alternativa buscando aquello que nos haga sentir bien.

Parce: la única forma de crecer y hacerse adulto es coger uno las reindas de la propia vida. Eso no equivale a "hacer lo que me dé la gana y porque a mí me apetece", sino a responsabilizarse tanto de las acciones como de las consecuencias. Tus elecciones son tuyas y las consecuencias que tengas vendrán como resultado de lo que elegiste.

Gracias y besos a todos.

Parce dijo...

Estando de acuerdo contigo... también en nuestras decisiones están los anhelos, esperanzas y expectativas de otros... que nos modifican nuestras decisiones por momento aunque luego seamos nosotros los responsables últimos de nuestros actos... por lo que no somos libres del todo... a ver cuando actualizas!!

Merce dijo...

Bueno parce, no están de por sí, nosotros elegimos considerarlos o no. Hacerles caso o no. No siempre que se nos frena, para, detiene o cuestiona lo que hacemos es algo negativo para nosotros. A veces nos ayuda a valorar alternativas que no habíamos considerado o a tener en cuenta posibles consecuencias a las que, por deconocimiento o exceso de optimismo, no nos creíamos suceptibles. Y ai eso viene de personas que nos quieren y a quienes queremos, personalmente creo que escucharlas y valorarlas puede ser algo muy bueno.

Ya mañana actualizo con la mente fresquita.
Gracias.

Cuarentañera dijo...

Los caminos interiores no siempre son agradables paseos soleados, hay momentos enlos que debemos atravesar pasajes subterraneos para así alcanzar otros espacios que por desconocidos siempre infunden miedo, pero ese miedo puede servirnos de acicate para encontrar nuevas rutas a nosotros mismos.

Merce dijo...

Gracias Cuarentañera. Hermoso y acertado comentario.