miércoles, 21 de mayo de 2008

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Tres son multitud

Puede que sean el/la infiel, el/la amante o el/la engañado/a. Puede que hayan ejercido los tres roles o ninguno. Quizá sean el/la terapeuta que asume el compromiso de tratar la situación creada en este triángulo -bien por demanda de la pareja, de alguno de sus miembros y/o de la tercera persona-. En resumen, se identifiquen con lo que se identifiquen, les paso el siguiente artículo que considero interesante e instructivo:
"La vida en pareja es lo ideal. Es necesario que el ser humano viva en pareja para cumplir sus cánones de hábitos de conducta, de vida; lo adecuado y conveniente es una relación de pareja, ya sea de hombre-mujer o pareja homosexual, pero no ni a tres ni cinco, sino a dos… La pareja no debe cerrarse, debe mantener su relación de pareja y a la vez sus amistades, amistades de la chica, del chico… ahí no estaríamos hablando de infidelidad, sino como un espacio de libertad para cada individuo. Esa estructura de relación –cerrada a cualquier influencia exterior- ahora mismo fracasa antes que las parejas que comparten una relación sentimental pero que conservan sus relaciones de amistad y afecto previas. Es importante que se sigan manteniendo las contactos sociales, si los mantienen, la pareja tiene más posibilidades de triunfar porque no está cerrada a la misma dinámica, ni se cierra a la rutina, que es la principal causa de infidelidad junto a la falta de diálogo.
El matrimonio está idealizado desde el punto de vista de que es una cláusula social, lo idealizas y te casas por norma familiar; por no quedar mal con los amigos, la familia; porque quieres tener hijos, etc. Muchos matrimonios fracasan por el hecho de que se han casado más por imposición social que por el verdadero sentimiento de casarse, de hecho, cuando esas personas, que han fracasado en sus primeros matrimonios, vuelven a emparejarse, no vuelven ni a la iglesia ni al juzgado. Habría que añadir también que las motivaciones hoy en día para casarse son otras, la gente se rige más por cálculos económicos para casarse: por la declaración de la renta, “que si te casas a mitad de año obtienes más desgravación”… Los seres humanos se deberían casar porque quieren hacer una vida juntos en el futuro, tener o no hijos, compartir lo bueno y lo malo, realizarse como personas. Como ejemplo: un 60% de personas que recibieron tratamiento en esta consulta esgrimieron razones estrictamente materiales. Las razones más comunes para la infidelidad son: La falta de diálogo, principalmente, además de la falta de comprensión y de normas dentro de la pareja, me refiero a normas de convivencia: que uno se adapte al otro, que entre las dos personas haya una relación de tal modo que: “ni lo tuyo es malo ni lo mío es bueno o vamos a llegar a un punto medio para no llegar a una discusión o para que no lleguemos a un extremo radical”. Es posible querer a dos personas, no amarlas. Porque, en definitiva, en el amor es el respeto unido a la fidelidad lo que consolida la pareja. Sí podemos querer a dos personas porque podemos querer algo de ellas, una característica de ellas, una cualidad de ellas; pero eso no quiere decir que las amemos, porque hay otras características que no queremos. Lo que si sucede al ser humano es que muchas veces queremos a dos personas que complementarían la persona ideal para ser nuestra pareja. Eso no es patológico, es lo más normal. Solo es patológico cuando se convierte ya en obsesión y se necesita a dos personas para poder llevar una vida normal y feliz, aunque, en realidad, sería una felicidad ficticia. Tener un amante no es patológico, una aventura sexual no es ninguna patología, lo patológico viene dado por cuánto tiempo una persona es capaz de mantener esa situación, cuando no llega a decidirse por ninguna mujer o por ningún hombre y es incapaz de solucionar la situación doble que está viviendo. En cuanto a si el hombre o la mujer son más propensos a la infidelidad. La diferencia que yo pude observar -en un estudio que se ha realizado- es que la mujer lo hacía más por capricho o venganza y el hombre lo hacía más por necesidad sexual. A modo de estadística sobre 1000 personas vistas en el año 2005 en consulta privada el 75% tenía un amante, de ese 75% el 50% eran mujeres. las sexualidad del hombre y la mujer –excluyendo el aspecto biológico- no es diferente. La infidelidad se produce en el 80% de los casos porque la pareja ya está rota y aguanta por adaptación, sumisión o el que dirán… Es normal pensar en acostarse con alguien que no es tu pareja porque, sencillamente, te gusta algo de esa pareja, otra cuestión diferente es si lo haces o no .Lo importante es saber por qué lo haces, si es por atracción, si es por sexo, si es por pura necesidad, o si es porque la relación de pareja funciona mal Es normal que deseemos tener un ídolo y hacer maravillas con él o ella. La infidelidad es sólo posible en la práctica. Todas las personas, hombres y mujeres hemos sentido la necesidad de ser infieles, por atracción; deseo; porque hemos discutido con la pareja; porque hemos visto una película, etc. En cuanto a confesar una infidelidad Depende de la relación de la pareja, de cómo se lleve la convivencia y depende del tipo de infidelidad que haya sido: si ha sido una infidelidad en una pareja que funciona y ha sido puntual, como psiquiatra le aconsejaría no contarlo porque a la otra persona le entrarían dudas y perjudicaría la convivencia. Si en cambio, es una persona que necesita ser infiel, y que ya ha sido infiel más de una vez, por respeto a su pareja si que habría que contarlo, porque esa pareja no tiene futuro, ya que es una infidelidad continua o cíclica y lo que está claro es que la otra persona tiene derecho a rehacer su vida La repercusión de la infidelidad en la pareja dependerá de quien haya sido el infiel, si la mujer es la infiel generalmente acaba en ruptura, si es el hombre el que ha sido infiel la mujer perdona; y eso sí es una costumbre -un habito social- ser mas permisivos con las actitudes del hombre que con las de la mujer, de hecho las mujeres que son infieles no suelen contarlo. Saben que si se lo contaran a sus maridos la pareja no sobreviviría o se generarían profundos conflictos. Luego la mujer se adapta más en esta sociedad -sobre todo a partir de los 35 años- a la infidelidad porque la mujer tiene miedo a la soledad y prefiere tener una pareja infiel a quedarse sola. Según estadísticas esto sucede en el 70% de los casos La mayor parte de los maltratadotes son personas, como norma general, infieles y celosas, y lo pagan con su pareja. Su cónyuge no cumple todos sus deseos lo cual quiere decir que si un día llega a casa cabreado, por alguna frustración, quien lo va a pagar es su pareja; Sin embargo si ese hombre tiene una amante y esa amante le tranquiliza, aportándole todo lo que él no cree encontrar en su mujer, ese hombre cuando llega a casa no maltrata a su esposa. Una infidelidad no se considera patológica salvo que la persona tenga un trastorno de la personalidad u otro trastorno psicológico que influya en sus actitudes: como el tener baja la autoestima (90 % de los casos), tener falta de amistades, dudas sexuales, querer demostrar que es más que otro, trastorno obsesivo compulsivo etc.

La infidelidad no se puede curar como si se tratara de una adicción, pero se puede ayudar al infiel a controlarla, a discernir las razones para ser infiel; si las descubre, y refuerza su autoestima, no va a necesitar ser infiel; pero es como el alcohólico que deja de beber, descubre el porqué de su adicción y a partir de ahí puede tener una vida más sana, pero siempre tendrá que controlar su adicción La infidelidad es lo mismo; si logras descubrir la causa que te origina ser infiel serás capaz de llevar una buena vida y lograr hacer una buena elección de pareja, pero esta siempre va a formar parte de ti. " *Martha González Ceinós. Ejerce la psiquiatría desde hace 16 años, es miembro de la Fundación Miguel Servet, de la F.E.A.P, la A.V.T.F. y de la I.S.P.S.F.

4 comentarios:

RAMPAEL dijo...

Es muy interesante lo que expones en tu artículo, que da las claves para tener una buena relación de pareja.
En mi fuero interno, una buena relación de pareja, debe descansar sobre dos pilares fundamentales:
1 Díálogo. diálogo continuado y fluído. para ver la evolución de la relación.
2 Confianza. Al principio, dar el beneficio de la duda a la otra persona. Bajo mi punto de vista, los celos, son simplemente falta de confianza hacia la otra persona, e incluso muestra una gran falta de seguridad en la misma. Los celos son un sentimiento, completamente irracional, al igual que es el amor, y pueden llegar a destruir 8una relación de pareja.
Como bien señalas, en el momento de iniciar una relación, las dos partes de la pareja, tienen un pasado, que el otro debería respetar.
Es muy cierto lo que dices con respecto al componente económico del matrimonio. Conozco casos que se casaron por "amor a Hacienda".
En realidad, toda nuestra vida está fuertemente condicionada por un componente mercantil ( somos puro negocio desde que nacemos hasta que nos morimos, y todo en nuestra vida está condicionado por el dinero)
En cuanto a la infidelidad, creo que , sobre todo, la monotonía y el aburrimiento son fuertes motivaciones que te empujan a hacer algo diferente, y en el fondo, "desautomatizarse, para nuevamente volverte a automatizar y seguir haciendo rutinas.
El ser humano es bastante complejo. Seguro que si nos investigan desde el espacio exterior se darían cuenta de su complejidad y de sus fuertes contradicciones.
En definitiva un artículo muy interesante y gracias por compartirlo con nosotros/as
Un abrazo enorme
Rampael

Merce dijo...

Hola Rampael!!
Gracias por tus palabras.
Considero que justamente la monotonía, el aburrimiento y el estancamiento en una relación son consecuencia de la falta de diálogo y por ende de la capacidad de escuchar y compartir.

La infidelidad es una vía de escape fácil ante una situación de pareja que se percibe como irremediable. Es más fácil "consolarse" fuera que intentar el, a veces tedioso, esfuerzo de restablecer o incorporar en la pareja el elemento de escucha, empatía y diálogo emocional que, en la mayoría de los casos, nunca ha existido.

Una infidelidad puede fortalecer a la pareja -si cada uno asume su responsabilidad (la infidelidad es cosa de tres) y está dispuesto al aprendizaje y el cambio-; o puede romperla definitivamente -cuando la infidelidad simplemente ha sido la gota que colmó el vaso y la escusa perfecta para reconocer el fin de algoq eu ya estaba acabado-.

De cualquiera de las maneras, estoy de acuerdo con Matha González Geinós, que "una canita al aire", no es comparable al mantenimiento de una relación paralela, lo cual sí es algo a considerar con mucha más seriedad, por las repercusiones que puede tener para todos los implicados.

Besos

Annabel M. Z. dijo...

Ayer aparecía en algun periódico que 4 de cada 10 españoles han sido infieles. Es un tema complicado del que habría tanto que decir...
(Aquí ando, releyéndote).

Merce dijo...

Sí annabel.
Un hecho tan encubierto como abundante.
Cierto que habría mucho que decir.

Un beso y muchas gracias.