miércoles, 28 de mayo de 2008

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El mito de la siesta

La siesta, un placer saludable made in Spain España es un país lleno de buenas costumbres, todas ellas envidiadas fuera de nuestras fronteras. La dieta mediterránea, el cante, los toros y el flamenco, son algunos ejemplos. Pero sin duda, el hábito y mejor invento español es la siesta. 1. ¿Qué es la siesta? Cualquier espacio es bueno para cerrar los ojos y soñar. Esa hora dedicada al descanso después de la comida. La siesta supone un momento de descanso y relajación que permite recuperar fuerzas de cara a la tarde, con lo que aumenta de forma significativa el rendimiento. Todos nosotros necesitamos un tiempo de descanso a lo largo del día.Después de las comidas, se produce un descenso indudable de nuestra actividad, influido por un fenómeno conocido por todos como el "efecto postpandrial". Se inicia un periodo de digestión que implica el aumento del flujo sanguíneo hacia el territorio gastrointestinal, lo que produce un descenso en la actividad de sistemas del organismo. Este fenómeno, que depende en gran parte del tipo de dieta realizada y de su cantidad, favorece la realización de la siesta. 2. ¿Expresión de pereza? Durante mucho tiempo, los países nórdicos han pensado que las gentes que practicaban la siesta, españoles e italianos preferentemente, eran grandes gandules, unos verdaderos vagos. Echarse a dormir después de comer se consideraba impropio de pueblos vigorosos y laboriosos. Este mal concepto que se tenía de la siesta llegó a su fin cuando el primer ministro británico, Wiston Churchill, declaró en plena Guerra Mundial que disfrutaba de este breve sueño porque así recargaba baterías. La cabezada a media tarde se ennoblecía ante los ojos de los anglosajones. Dejaba de ser una expresión de pereza para convertirse en un generador de fuerzas, que permitía acometer las tareas posteriores a ella con más vitalidad. La "tesis" de Churchill ha sido corroborada después por científicos de medio mundo. Según los expertos, los adictos a la siesta no son perezosos, ni enfermos. Todo lo contrario, suelen ser personas que tienen buenos reflejos, estupenda memoria y cometen menos errores en el trabajo. Y es que esta buena costumbre española más que un lujo o privilegio es una necesidad biológica. 3. El reloj biológico Por regla general siempre se ha tenido la creencia de que el ser humano necesita unas 8 ó 9 horas de sueño nocturno para estar despejado el resto del día. Varios estudios han demostrado que esta teoría es cierta, relativamente. Las conclusiones de estas investigaciones han revelado que la siesta está relacionada con nuestro "reloj biológico". Las personas experimentan una fuerte necesidad biológica de dormir en la primera mitad de la tarde, incluso cuando han descansado placidamente durante la noche. En 1986 se hizo pública la primera prueba de que el cuerpo siente una predisposición interna a la siesta. Fue Scott Campbell, del Instituto de Fisiología Circadiana de Boston, junto a otros investigadores del sueño del Instituto Max Planck de Múnich, quienes llegaron a tal conclusión. Para ello, realizaron unos estudios que consistían en dejar, a la misma hora, a varias personas, que se habían ofrecido voluntarias, en una habitación situada en un sótano. Con el fin de que los voluntarios no supieran si era de día o de noche, se eliminó cualquier objeto -un reloj, por ejemplo- que mostrara una evidencia. El resultado fue que estas personas, siguiendo sus propios ritmos, dormían en dos períodos: uno largo por la noche y otro de dos o tres hora durante la tarde. Según algunos de estos expertos, la razón por la cual los voluntarios del experimento dormitaban en dos fases, es que la actividad cerebral y física disminuye cada cuatro horas y para renovarla el cuerpo necesita unos minutos de descanso, que se pueden corresponder al cabeceo de media tarde. Otras investigaciones más recientes llevadas a cabo por Peretz Lavie, investigador del sueño del Instituto de Tecnología de Haifa (Israel), vuelven a demostrar que además de la necesidad de dormir por la noche, hay un pico a primera hora de la tarde en la que el sueño es necesario. Ese pico se produce entre dos fases del período de vigilia, es decir, durante la mañana y al anochecer. Dos momentos en los que resulta más difícil conciliar el sueño. Por tanto, se puede definir la siesta tal y como lo hace Roger Brougthon, profesor de neurología de la Universidad de Otawa (Canadá): "Proceso generado por el cerebro, como una parte más del reloj biológico, que regula los ciclos de sueño y vigilia". Además, Brougthon señala que la disminución que se detecta en el estado de vigilia y en la viveza intelectual se produce con o sin comida. Esta afirmación rompe, así, la creencia de que la somnolencia o "modorra" que sentimos se debe a la ingestión abundante de alimentos. Aunque sí que es cierto que la mejor hora para echarse la siesta es despúes de las comidas, ya que cuando se está haciendo la digestión hay más concentración de sangre en el estómago, que hace que sintamos la sensación de sopor. 4. ¿Es un hábito saludable? Científicos y médicos recomiendan una duración entre treinta y noventa minutos tanto para adultos como para niños, quienes deben disfrutar de la siesta obligatoriamente. Otros expertos afirman que entre veinte y treinta minutos es lo ideal. Abusar de la cabezadita vespertina no es bueno.Si el sueño se prolonga más de una hora y media puede trastornar el descanso de la noche, provocando insomnio o vigilia nocturna. Por el contrario, si se respeta ese período de tiempo la siesta puede ser muy saludable. Dormir la siesta reduce las probabilidades de padecer enfermedades cardiovasculares, disminuye en un 30% el riesgo de sufrir infarto de miocardio, aminora las posibilidades de padecer arterioesclerosis y alivia el estres.Después de una buena siesta el cerebro funciona mejor, la agilidad mental aumenta y los reflejos tanto físicos como mentales son superiores. Si no hemos descansado bien durante la noche, una cabezadita nos permite mantener mayor atención frente a una tarea el resto del día. Pero si nada ha perturbado nuestro sueño nocturno, el sesteo nos puede mejorar el sentido del humor y el estado de ánimo. Por todas estas ventajas, los expertos recomiendan la siesta a los profesionales que desempeñan actividades de reponsabilidad o riesgo: camioneros, conductores de autocares e incluso médicos. Un estudio reciente concluyó que una corta siesta que incluya dos estados principales de sueño puede resultar igual de eficaz que toda una noche de sueño. Los resultados de la investigación realizada por científicos de la Universidad de Harvard (EE.UU.) se publicaron en junio de 2003 en la revista Nature Neuroscience.
(Publicado por Puleva-Salud)

8 comentarios:

Artemisa dijo...

Hola Merce!!

No sabía que la siesta favorecía tanto...
Yo no acostumbro a practicarla... aunque a veces caigo tan rendida que la necesito... pero luego me levanto un poco de mal humor :(

Besitos y abrazos!

RAMPAEL dijo...

Hola, Merce. Yo sí suelo practicar la siesta, aunque a veces me paso tres pueblos. A propósito, has cambiado la portada de tu blog. De dónde está sacada esa fotografía? Está preciosa.
Un besazo enorme y gracias por compartir esta información con nosotros/as
Rampael

Merce dijo...

Hola Eva!!
Bueno, los estudios demuestran que una cabezadita de unos veinte minutos sobretodo cuando espera una tarde extenuante favorece el rendimiento y optimiza las capacidades. Lo que sucede es que cuando nos acostamos por estar rendidos, las siestas no suelen ser cortas, sino todo lo contrario. De ahí que a veces nos levantemos desorientados, de mal humor y con la sensación de haber dormido, quizá menos de lo que necesitábamos... No sé si es esto lo que te ocurre
En cualquier caso la necesidad o no de la siesta también es algo individual y a la vez, en una misma persona, depende de las circunstancias. etc.

Lo que sí está claro es que lo de identificar Siesta con vaguería española, está empezando a verse como algo inapropiado.

Un fuerte abrazo

Merce dijo...

Hola Rampael!
Bueno, si te lo puedes permitir y eso no repercute en tu sueño nocturno, no está mal lo de pegarse una buena cabezada vespertina, de cuando en cuando.

Lo que sucede es que siestas demasiado largas, pueden "desordenar" un poco el reloj biológico y que después te cueste dormir por la noche. De ahí que no sea recomendable excederse en el descanso de la tarde.

Sí, me apetecía dar un aire nuevo al blog. La foto es de Le Mont Saint Michel (Normandía Francesa)

Besos

RAMPAEL dijo...

Querida Merce:
La verdad es que la fotografía es preciosa y tu blog ha quedado muy lindo.
Un abrazo
Rampael

Mr Blogger dijo...

Yo no puedo con la siesta. Me levanto fatal. Incluso cuando pierdo sueño por la noche, prefiero esperar a la noche siguiente y acostarme un poco más temprano. A mi dormir de día me mata...

Merce dijo...

Mr. Blogger. Nunca mejor dicho que cada persona es un mundo. Pues yo, cuando me encuentro muy cansada y me acuesto un poco por la tarde, eso me renueva y me permite seguir despejda y bien hasta la noche, sin que por ello luego tenga problemas para dormir.
Será el origen andaluz :)
besos y gracias

Merce dijo...

Mr. Blogger. Nunca mejor dicho que cada persona es un mundo. Pues yo, cuando me encuentro muy cansada y me acuesto un poco por la tarde, eso me renueva y me permite seguir despejda y bien hasta la noche, sin que por ello luego tenga problemas para dormir.
Será el origen andaluz :)
besos y gracias