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miércoles, 9 de mayo de 2012

4

Perdonar y perdonarse.




              La fábula del erizo

              Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío.
              Los erizos dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se abrigarían y protegerían entre sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados.

              Así que tuvieron que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con los demás pueden ocasionar, ya que lo más importante es el calor del otro.
              Y así pudieron sobrevivir.

              Moraleja de la historia
              La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y admirar sus cualidades.

jueves, 6 de octubre de 2011

7

Como deciamos ayer...

"No hay en la tierra, a mi parecer, contento

que se iguale a alcanzar la libertad perdida."

"Un poco de luz y no más sangre."

"La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones

que a los hombres dieron los Cielos; con ella no pueden

igualarse los tesoros que encierra la

tierra, ni el mar encubre;

por la Libertad, así como por la Honra,

se puede y se debe aventurar la vida."

                            ("El Quijote"  Migue de Cervantes)

domingo, 3 de abril de 2011

3

Hans Christian Andersen



(02/04/1805 - 04/08/1875)
Autor danés

  La última vez que tuve en mis manos un libro de Andersen fue esta pasada Navidad, cuando se lo regalé a mi sobrina. Una recopilación ilustrada de todos sus cuentos infantiles. Para mí, una joya y para ella, espero que también. Fueron estos cuentos y otros muchos los que me ayudaron, desde muy pequeña, a desarrollar mi amor incondicional por la lectura. Hoy, publico una breve biografía de este autor que fue capaz de dejar las historias para niños con un final triste y crudo: la sirenita no se casa con el príncipe, el soldadito de plomo muere... porque los cuentos no dejan de ser un reflejo de la vida misma adornados de fantasía. Y de ésta, también forman parte la pérdida, la derrota y la muerte. Muchos problemas y dificultades con los que nos encontramos de adultos, vienen causados por la intolerancia a la frustración, el mal manejo del dolor y la evitación de emociones consideradas como negativas. Hacer hincapié en la inclusión de éstas en el espectro emocional que transmitimos a nuestros niños, es esencial para un desarrollo holístico y sano de la persona.


Nació el 2 de abril de 1805 en Odense. Hijo de un humilde zapatero y de una lavandera. Hans recibió, de pequeño, muy poca educación, pero su padre cultivó su imaginación contándole historias fantásticas y enseñándole a rear su propio teatro de títeres. Con tan sólo 14 años, escapa a Copenhague para tratar de convertirse en actor o cantante.
Trabajó para Jonas Collin, director del Teatro Real, que le financió sus estudios. Desde 1822 publicó poesía y obras de teatro, consiguió su primer éxito con Un paseo desde el canal de Holmen a la punta Este de la isla de Amager en los años 1828 y 1829, un cuento fantástico que imita el estilo del escritor alemán E. T. A. Hoffman. Su primera novela, El improvisador, o Vida en Italia (1835), fue alabada por la crítica. Realizó viajes por Europa, Asia y Africa y escribió muchas obras de teatro, novelas y libros de viaje. Pero es gracias a sus más de 150 cuentos infantiles los que le han establecido como uno de los grandes de la literatura mundial. Entre sus principales innovaciones cabe destacar el uso de un lenguaje cotidiano y dar salida a las expresiones de los sentimientos e ideas que previamente se pensaba que estaban lejos de la comprensión de un niño (la muerte, el dolor, la pérdida, el fracaso, la soledad...) Entre sus populares cuentos se encuentran El patito feo, El traje nuevo del emperador, La reina de las nieves, Las zapatillas rojas, El soldadito de plomo, El ruiseñor, El sastrecillo valiente y La sirenita. Han sido traducidos a más de 80 idiomas y adaptados a obras de teatro, ballets, películas y obras de escultura y pintura.

Falleció el 4 de agosto de 1875. Hans Christian Andersen tuvo muchas amistades femeninas en su vida y se enamoró de varias de ellas, pero murió virgen, según la biografía, H.C.Andersen og veninderne (H.C. Andersen y sus amigas), de la escritora Bente Kjoelbye.



La niña de los fósforos

Por Hans Christian Andersen

¡Qué frío tan atroz! Caía la nieve, y la noche se venía encima. Era el día de Nochebuena. En medio del frío y de la oscuridad, una pobre niña pasó por la calle con la cabeza y los pies desnuditos.

Tenía, en verdad, zapatos cuando salió de su casa; pero no le habían servido mucho tiempo. Eran unas zapatillas enormes que su madre ya había usado: tan grandes, que la niña las perdió al apresurarse a atravesar la calle para que no la pisasen los carruajes que iban en direcciones opuestas.

La niña caminaba, pues, con los piececitos desnudos, que estaban rojos y azules del frío; llevaba en el delantal, que era muy viejo, algunas docenas de cajas de fósforos y tenía en la mano una de ellas como muestra. Era muy mal día: ningún comprador se había presentado, y, por consiguiente, la niña no había ganado ni un céntimo. Tenía mucha hambre, mucho frío y muy mísero aspecto. ¡Pobre niña! Los copos de nieve se posaban en sus largos cabellos rubios, que le caían en preciosos bucles sobre el cuello; pero no pensaba en sus cabellos. Veía bullir las luces a través de las ventanas; el olor de los asados se percibía por todas partes. Era el día de Nochebuena, y en esta festividad pensaba la infeliz niña.

Se sentó en una plazoleta, y se acurrucó en un rincón entre dos casas. El frío se apoderaba de ella y entumecía sus miembros; pero no se atrevía a presentarse en su casa; volvía con todos los fósforos y sin una sola moneda. Su madrastra la maltrataría, y, además, en su casa hacía también mucho frío. Vivían bajo el tejado y el viento soplaba allí con furia, aunque las mayores aberturas habían sido tapadas con paja y trapos viejos. Sus manecitas estaban casi yertas de frío. ¡Ah! ¡Cuánto placer le causaría calentarse con una cerillita! ¡Si se atreviera a sacar una sola de la caja, a frotarla en la pared y a calentarse los dedos! Sacó una. ¡Rich! ¡Cómo alumbraba y cómo ardía! Despedía una llama clara y caliente como la de una velita cuando la rodeó con su mano. ¡Qué luz tan hermosa! Creía la niña que estaba sentada en una gran chimenea de hierro, adornada con bolas y cubierta con una capa de latón reluciente. ¡Ardía el fuego allí de un modo tan hermoso! ¡Calentaba tan bien!

Pero todo acaba en el mundo. La niña extendió sus piececillos para calentarlos también; más la llama se apagó: ya no le quedaba a la niña en la mano más que un pedacito de cerilla. Frotó otra, que ardió y brilló como la primera; y allí donde la luz cayó sobre la pared, se hizo tan transparente como una gasa. La niña creyó ver una habitación en que la mesa estaba cubierta por un blanco mantel resplandeciente con finas porcelanas, y sobre el cual un pavo asado y relleno de trufas exhalaba un perfume delicioso. ¡Oh sorpresa! ¡Oh felicidad! De pronto tuvo la ilusión de que el ave saltaba de su plato sobre el pavimento con el tenedor y el cuchillo clavados en la pechuga, y rodaba hasta llegar a sus piececitos. Pero la segunda cerilla se apagó, y no vio ante sí más que la pared impenetrable y fría.


jueves, 3 de febrero de 2011

4

El camino de la experiencia

Según Alfonso Colodrón "Todo poema debe empezar con belleza y terminar con sabiduría.  (...) Se ha dicho alguna vez que lo importante no es escribir el poema, sino vivirlo. Cuando la experiencia vivida es realmente intensa, ponerlo en palabras es muy simple, ya que éstas surgen con urgencia y fluidez: como un torrente incontenible que se convierte en arroyo primero y en manso río después." Extraigo estas palabras del prólogo firmado por Colodrón en el libro de Thich Nhat Hanh "Llamadme por mis verdaderos nombres".
  Thich Nhat Hanh es un monje budista vietnamita que en su día fue nominado para el Premio Nobel de la Paz por su contribución al fin de la guerra y a la reconciliación del Vietnam. Continúo citando: "He tardado varios años en empaparme del contenido de estos poemas cuya hondura les permite estar despojados de todo artificio; sin embargo, desde el primer momento supe que quería traducirlos y dar la oportunidad al lector en lengua castellana de compartir las experiencias y la visión profunda de uno de los pocos Maestros espirituales vivos, que no va de Maestro, sino de simple monje."
  Tras esta bella introducción, comparto con vosotros otro de los poemas de este Maestro que, al igual que toda su poesía, no sólo está impregnado de belleza y sabiduría, sino también de sencillez, intensidad, inspiración y paz.

Veinticuatro horas totalmente nuevas.

Al despertar esta mañana, veo el cielo azul.
Uno mis manos en agradecimiento
por las muchas maravillas de la vida;
por tener veinticuatro horas totalmente nuevas ante mí.
Amanece el sol.
El bosque se vuelve mi atención plena
bañada por el sol.

Camino en un campo entre girasoles.
Decenas de miles de flores miran hacia el Este resplandeciente.
Mi atención plena es como el sol.
Mis manos siembran semillas para la próxima cosecha.
Mi oído lo llena el rumor de la marea montante.
En un cielo espléndido, surgen alegremente
nubes por todas partes.
Puedo ver el estanque de lotos fragantes de mi tierra natal.
Puedo ver los cocodrilos a lo largo de los ríos.
Puedo ver los campos de arroz que se extienden y extienden,
riendo bajo el sol y la lluvia.
La Madre Tierra nos da coriandro, albahaca, apio y menta.
Mañana las colinas y montañas del país
estarán verdes de nuevo.
Mañana los brotes de vida se abrirán prestos.
La poesía popular será tan dulce como las canciones infantiles.

Thich Nhat Hanh  "Llamadme por mis verdaderos nombres".

domingo, 2 de enero de 2011

3

Diré que quiero todo

Si me preguntas cuánto quiero,
te diré que lo quiero todo.
Esta mañana tú y yo,
y todos los seres humanos,
somos arrasados por la maravillosa corriente
de la unidad...


Pequeños pedazos de imaginación que somos
hemos recorrido un largo camino para encontrarnos
por nosotros mismos en la oscuridad, la ilusión de la emancipación.


Esta mañana, mi hermano vuelve de su gran aventura.
Se arrodilla ante el altar,
con los ojos llenos de lágrimas.
Su alma añora una costa en la que anclar
(un anhelo que conocí en otro tiempo).
Dejémosle arrodillarse y llorar.
Dejémosle que su corazón solloce.
Dejémosle tomar refugio aquí mil años,
los suficientes para sacar todas sus lágrimas.


Una noche, llegaré
y prenderé fuego a su refugio.
La pequeña cabaña de la colina.
Mi fuego lo destruirá todo
y destruirá su único salvavidas tras el naufragio.

En la angustia extrema de su alma,
se romperá el caparazón
La luz de la cabaña ardiendo será testigo
de su gloriosa liberación.
Yo le esperaré
junto a la cabaña en llamas.
Las lágrimas correrán por mis mejillas.
Estaré allí para contemplar su nuevo ser.
Y mientras tomo sus manos entre las mías,
le preguntaré qué es lo que quiere:
él sonreirá y me dirá que lo quiere todo,
lo mismo que respondí yo.

Thich Nhat Hanh
"Llamadme por mis verdaderos nombres".

lunes, 18 de octubre de 2010

3

Los tres amores (III): Amor Compasivo.

Vea Los tres Amores (I): Amor Erótico , Los tres Amores (II): Amor Admirativo

El ángel de los niños

Cuenta una antigua leyenda, que un niño, que estaba a punto de nacer le dijo a Dios:
- Me dicen que me vas a mandar mañana a la Tierra, pero ¿cómo viviré tan pequeño e indefenso como soy?
- Entre muchos ángeles escogí uno para ti, que te está esperando, él te cuidará.
- Pero dime: aquí en el cielo, no hago más que cantar y sonreír; eso basta para ser feliz.
- Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y serás feliz.
- Y ¿cómo entenderé a la gente que me hable, si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres? ¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo?
- Tu ángel te juntará las manitas y te enseñara el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado.

En ese instante, una gran paz reinaba en el cielo, pero ya se oían voces terrestres y el niño presuroso, repetía suavemente:

- Dios mío, si ya me voy, dime su nombre... ¿cómo se llama mi ángel?

- Su nombre no importa, tú le dirás «mamá»...

No he encontrado mejor introducción que este cuento para continuar con la serie de "Los tres amores" que inicié hace unos meses. Cito al Dr. Naranjo "(...) El tipo de amor que en la literatura cristiana se llama agape o caridad es el que se expresa como generosidad y bondad y tal es el "amor al´prójimo" que caracteriza no sólo el camino cristiano sino a las enseñanzas de todas las religiones. Culmina esta forma de amor en la compasión, característica de seres que han llegado lejos en el camino, pero que es también intrínseco a la experiencia humana puesto que está presente ya en la experiencia de la maternidad. Y no sólo los humanos, sino todos los mamíferos exhiben también la conducta maternal que expresa un amor protector, auxiliador y potencialmente sacrificado."

  En líneas sucesivas, habla de que la imposición cultural de este tipo de amor: "hay que ser bueno" (lo que Nietzsche criticó duramente), ha actuado en detrimento de la bondad verdadera y espontánea que únicamente el ser humano es capaz de llevar al resto de seres humanos, más allá de lo filial. Sigo citando "(...) Pretendemos desarrollar la compasión. Cierto es que hay muy poca compasión y muy poca bondad en el mundo y que ello dice relación con un escaso desarrollo espiritual, pero también es cierto que la bondad no es algo que deba de ser inventada, pues la teníamos al comienzo, yace en nuestra naturaleza y sólo necesita ser recuperada.
En su teoría de los tres cerebros, al igual que relaciona el amor erótico con el cerebro instintivo (reptiliano) y el amor admirativo con el neocortex (exclusivamente humano), relaciona el amor-bondad con el cerebro medio, también conocido como cerebro emocional (propio de los mamíferos) .

 En resumen, aunque no es exclusivo de ésta, es en la conducta maternal donde aparece este tipo de amor de forma espontánea. Aunque, quiero resaltar que todos -madres y no, hombres y mujeres- tenemos esta capacidad de amar al otro como a uno mismo, de ser bondadosos y altruistas.
Pocas personas, con un grado de salud mental aceptable, dejarían abandonado a un bebé, propio o ajeno, humano o no. Así mismo, se han encontrado registros de niños criados presuntamente por animales, sobretodo por lobos, aunque también por osos, monos y gacelas. A lo largo de la literatura nos encontramos con muchas referencias a este fenómeno: el primero sería Enkidu de la Epopeya de Gilgamesh: después el caso de la loba que amamantó a Rómulo y Remo, fundadores de Roma. Hasta la historia de TarzánMoogly en "El libro de la selva" de Rudyard Kipling.
 Muy distinta sería la vida en la Tierra si tuviéramos esta capacidad de amarnos los unos a los otros sanamente desarrollada.
Voy a detenerme aquí dejando pendiente para una próxima entrada la vinculación entre los tres tipos de amor y la necesidad de integración y desarrollo armónico de estas diferentes capacidades de amar para la salud del ser humano
Y, para terminar, aquí os dejo una bonita canción de Lynda Lemay




Una madre... trabaja a tiempo completo, duerme con un ojo abierto, cuida como un perro, corre al menor ruido, se levanta temprano y hace noches cortas. Es cierto, se rompe de fatiga, danza por siempre su eterno baile, se queda junto a sus hijos, al precio de su juventud, al precio de su belleza.. Una madre... hace lo que puede. No lo puede hacer todo, pero lo hace lo mejor posible. Una madre... calma las disputas, peina otros cabellos con su propio cepillo. Una madre.. ya no es como otras chicas, se olvida de ser orgullosa, vive para su familia. Se le confía nuestro camino que es tomado como el centro en el fruto de sus entrañas. Una madre... está ahí y nos protege, con los ojos llenos de agua, los cabellos llenos de nieve. Una madre, en algún momento se dobla. Chirría cuando se inclina, ya no puede ser pesada. Cae, se rompe una cadera, muy rápidamente su sombra. Es su último domingo. Llora y se derrite ante nuestros ojos. Espera la delgadez de los ataúdes más pequeños. Oh, claro, quiere volver a ver junta a toda su progenie apiñada en su cuarto. Y parece ser aún fuerte hasta que su pequeño haya cerrado bien la puerta. Y cuando se vuelve a encontrar sola, espera dignamente encontrarse con el cielo. Y allí se da el derecho de cerrar ambos ojos a la vez. Una madre no debería marcharse, pero no se puede hacer nada. No se puede decir nada (Traducción aproximada)

jueves, 1 de julio de 2010

7

Cada árbol tiene su función

   Había una vez, en un lugar y un tiempo que podría ser aquí y hoy mismo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos. Todo era alegría en el jardín, pero uno de sus habitantes no participaba en la dicha general: era un árbol que se sentía profundamente triste. El pobre árbol tenía un problema: no sabía quién era.

El manzano le decía:

- Lo que te falta es concentración, si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas, es muy fácil.

El rosal le decía:

- No escuches al manzano. Mira, es más sencillo tener rosas, y además, son más bonitas y olorosas que las manzanas.

El pobre árbol desesperado, intentaba concentrarse y ser todo lo que le sugerían, pero no lograba ser como los demás le decían que debía ser y por ello se sentía cada vez más frustrado y desgraciado.

Un día llegó hasta el jardín un búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:

- No te preocupes, tu problema no es tan grave. Es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. No dediques tu vida, tu esfuerzo ni tu energía a ser como los demás quieren que seas. Sé tú mismo, conócete, y aprende a escuchar tu voz interior.

Y dicho esto, el búho desapareció. “¿Mi voz interior? ¿Ser yo mismo? ¿Conocerme?” – pensaba el árbol angustiado.



Pero el comentario del búho anidó en su corazón. Y el árbol empezó a dejar de prestar oídos a los comentarios de las otras plantas. Aprendió a estar en silencio, tranquilo, gozando de los rayos de sol y de las refrescantes gotas de lluvia. Aprendió a disfrutar del canto de los pájaros que anidaban en sus ramas, a dejarse acariciar por el viento que silbaba entre sus hojas. Y, cuando menos lo esperaba y buscaba, un día comprendió. Su corazón se abrió y su voz interior le habló:

- Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano; ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Tú eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso; dar alberque a las aves; sombra a los viajeros; belleza al paisaje. Tienes una misión, cúmplela.


Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así, pronto fue admirado y respetado por todos, pero lo más importante es que aprendió a respetarse y a valorarse a sí mismo.

(Cuento popular)

jueves, 15 de abril de 2010

8

¿Quién lo puede ver todo?

- ¿Qué ves cuando miras al cielo?
- Nubes, azul, el sol, algún pajarito que pasa...
- ¿Ves a los abuelitos y a Tobi?
- No... Deben estar por otra parte. Desde aquí no los veo. El cielo es muy grande.
- ¿Ves el camino para llegar al cielo?
- No, tampoco. Debe estar por alguna de esas montañas altas que parece que están más cerca.
- Supongo que se debe estar bien allí porque todo el mundo se acaba yendo y nadie vuelve ni siquiera de visita.
- Pues supongo.
- Tete... yo no sé si sabré ir sola....
- No te preocupes, cuando quieras ir me lo dices y te acompaño, pero hoy no que con el partido de fútbol de esta tarde me he quedado molido. ¡Y menudo golazo que he metido! Sara...¿Cómo es no ver nada?
- No lo sé.
- Pero... ¿de qué color es la nada? ¿ Es negra?
- ¿Cómo es el negro?
- Pues negro... que cuesta ver, como por la noche cuando no hay luna o cuando apagamos la luz para dormir.
- ¿Cuando está encendida se ve diferente?
- Sí, se ve todo. Cuando está apagada no se ve nada.
- Pues entonces debo ver negro. El maestro Emilio dice que los ojos son como ventanas al mundo por las que podemos asomarnos y ver lo que hay fuera. Y dice también que las mías están cerradas.
- ¿Y no podemos abrirlas?
- Creo que no. Ayer me dijo que como no puedo mirar hacia afuera, he aprendido a mirar hacia adentro.
- ¿Siii? ¡Anda! ¿Y qué hay por dentro? ¿Puedo verlo?


-Merce-

jueves, 1 de abril de 2010

11

La oscuridad se retira cuando hay luz suficiente.


Hablaba yo en mi última entrada, a través de un poema, de la finitud y la necesidad de elección a la hora de emplear nuestro tiempo. Y eso precisamente es lo que he hecho estos días:

 Me sumergí en el mundo de la psicosis y, no sólo me impresionó el fenómeno; también pude comprobar cómo, una vez más, hay gente que domina su locura y la convierte en arte como Van Gogh y gente que es dominada por ella y acaba suicidándose.

La persona psicótica se ve involuntariamente alejada de la realidad, alienada en una realidad alternativa, con su capacidad de elección atrofiada, mermada su autonomía y, en muchas ocasiones, con una dificultosa posibilidad de  interacción saludable con el entorno. 

Pero en el plano opuesto a la enfermedad mental, nos hallamos aquellos considerados "normales", quienes, aún disponiendo de todas estas facultades, nos empeñamos en sostener actitudes, interacciones e introyectos que nos mantienen alienados en un rinconcito de la que podría ser nuestra existencia plena.

 Coincidiendo con estas fechas, me encuentro en un momento en el que vuelvo a reafirmarme en el hecho de que sólo dejando morir lo nocivo puede haber cabida al nacimiento de lo sano. Coger las riendas de la propia vida implica responsabilizarse de esta elección.  Pero este movimiento  no es algo sencillo. Desprenderse de lo "malo conocido" induce, inevitablemente, a pasar por un trayecto -en su inicio de duración impredecible- de oscuridad, dolor, miedo y soledad interior. Ese vacío, en principio angustioso, que sólo va cobrando luz una vez que nos atrevemos a sumergirnos en él. ¿Qué habrá tras el túnel de la muerte?


"Cuando había andado una legua, la oscuridad se hizo espesa en torno a él pues no habia luz y no podía ver nada por delante y nada por detrás. Después de dos leguas, la oscuridad estaba espesa y no podía ver nada por delante y nada por detrás. Después de tres leguas, la oscuridad estaba espesa y no había luz y no podía ver nada por delante y nada por detrás. Después de cuatro leguas, la oscuridad estaba espesa y no había luz y no podía ver nada por delante  y nada por detrás. Después de cinco leguas la oscuridad estaba espesa y no había luz y no podía ver nada por delante y nada por detrás.(...) Cuando hubo andado ocho leguas dio un gran grito porque la oscuridad estaba espesa y no había luz y no podía ver nada por delante y nada por detrás. Después de nueve leguas sintió el viento norte en su rostro pero la oscuridad estaba espesa y no había luz y no podía ver nada por delante y nada por detrás. Después de diez leguas llegaba al final. Después de once leguas la luz del alba apareció. Al final de doce leguas surgió el sol.
(...)


Con sus pieles se viste, come carne, Oh Gilgamesh, lo que no ha ocurrido mientras mi viento empuja las aguas.
Shamash estaba perturbado como le correspondía. Dice a Gilgamesh: "Gilgamesh ¿a dónde vagas tú? la vida que persigues no hallarás"
Gilgamesh le dice al valiente Shamash:
"Después de andar y errar por la estepa ¿descansará mi cabeza en el corazón de la tierra para dormir a través de todos los años? ¡Deja que mis ojos contemplen el sol a fin de que me sacie de luz! La oscuridad se retira cuando hay luz suficiente. ¡Ojalá que el que esté en verdad muerto vea aún el resplandor del sol!""
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"Epopeya de Gilgamesh"


sábado, 30 de enero de 2010

5

Buena suerte, mala suerte... ¿Quién sabe?


Muchas veces, ante los eventos, situaciones y acaeceres de nuestra vida, nos hallamos en una insoportable impotencia, incomprensión y desasosiego. Lo bueno... quisiéramos agarrarlo con todas nuestras fuerzas para no dejar que escapara nunca; de lo malo... huimos como sea o, en el caso que nos alcance, nos llenamos de angustia, ansiedad y rechazo. Es difícil conservar la paciencia cuando algo duele y difícil mantener la serenidad cuando algo nos llena y hace felices. Nos movemos al son de los acontecimientos como marionetas de la vida y nos olvidamos de algo tan fundamental como que, lo único que quedará siempre conmigo... soy yo mism@, el resto no es más que experiencia pasajera.
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. Muchos son los cuentos que invitan a desarrollar esta capacidad de permanecer "en conexión con uno mismo", independientemente de las circunstancias. Estabilidad sumamente difícil de alcanzar pero que, realmente, es la que da solidez e integridad a la persona.
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. Pero antes de pasar a contar/recordar el cuento que pretendía hoy, quiero citar unas palabras que he tomado del blog de Albert Rams, Miscelánea:
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. "[ (...) Una vez me dijo que había cuatro niveles de comprensión y que correspondía escuchar con la mayor Atención posible para no tomar las cosas literalmente. "Dede dice que la mayoría de las personas sólo captan los niveles más obvios. Leen los libros sagrados y no ven que todo lo que está escrito tiene otros significados, más profundos que los superficiales. Puedes leer acerca de una batalla/puerta y pensar que es la historia de una batalla y nada más, pero la batalla no fue sólo un evento historico. Está siendo ahora/aquí/Allí. Si lo encaras así, entonces comprendes el segundo nivel, el alegórico. Dede dice que si escuchas las historias que él relata, y te das cuenta de que son transmisoras de algo, quizás puedas captar su significado y no sólo su forma externa (...) Dede dice que si escuchas las historias que hay otros dos niveles más, el metafísico y el místico. Algunas de sus historias, por más simples que parezcan, no son sólo alegóricas, sino que revelan alguna de las grandes leyes del universo. Mevlana siempfe hablaba de ese modo y Dede quiere que tú estudies todos sus escritos. Dice que el nivel más profundo de comprensión es el místico. Es decir, cuando lo que cuenta no son las palabras, ni la alegoría, ni las leyes del universo, sino que el corazón se conmueve tan profundamente que la Verdad que encierra se experimenta directamente, en un estado que está más allá del conocimiento o la convicción. Verás a veces que los derviches lloran, porque la belleza de Dios es demasiado difícil de soportar cuendo te dejas absorber en ella completamente] Field, Rashad: "La última barrera. Un Viaje Sufí". Ed. estaciones. Buenos Aires. 1994".
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. Y ahora paso a relataros el cuento:
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. Una historia china: habla de un anciano labrador que tenía un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día, el caballo escapó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaban para condolerse con él, y lamentar su desgracia, el labrador les replicó: «¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe? Una semana después, el caballo volvió de las montañas trayendo consigo una manada de caballos. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte. Este les respondió: «¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?». Cuando el hijo del labrador intentó domar uno de aquellos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró esto como una desgracia. No así el labrador, quien se limitó a decir: “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?». Una semana más tarde, el ejército entró en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando vieron al hijo del labrador con la pierna rota le dejaron tranquilo. ¿Había sido buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?...

lunes, 12 de octubre de 2009

4

¡Oh loca fantasía! ¡Qué palacios fabricas en el viento!

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la lechera
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Llevaba en la cabeza una lechera el cántaro al mercado con aquella prestaza, aquel aire sencillo, aquel agrado, que dice a quien lo advierte: "¡Yo sí que tengo suerte!". Porque no apetecía más compañía que su pensamiento, que alegre le ofrecía inocentes ideas de contento.
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Marchaba sola la feliz lechera, y decía entre sí de esta manera: "Esta leche vendida, en limpio me dará tanto dinero; y con esta partida un canasto de huevos comprar quiero, para sacar cien pollos , que al estío me rodeen cantando el pío, pío.
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Del importe logrado de tanto pollo, mercaré un cochino; con bellota, salvado, berza, castaña, engordará sin tino; tanto, que puede ser que yo consiga el ver cómo arrastra la barriga.
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Lo llevaré al mercado; sacaré de él, sin duda, buen dinero; compraré de contado una robusta vaca y un ternero que salte y corra toda la campaña desde el monte cercano a la cabaña."
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Con este pensamiento enjenada, brinca de manera que , a su salto violento , el cántaro cayó.¡Pobre lechera!
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¡Adiós , leche, dinero, lechón, vaca y ternero!
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¡OH loca fantasía! ¡Qué palacios fabricas en el viento! Modera tu alegria, no sea que, saltando de contento al contemplar dichosa tu mudanza, quiebres su cantarillo la esperanza.
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F. M Samaniego
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La imagen es "la lechera de Burdeos" de Goya

lunes, 7 de septiembre de 2009

12

La hoguera de las vanidades

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".... Precisamente en este momento, en uno de los elegantes pisos en propiedad situados en Park Avenue y que tanto impresionaban al alcalde... techos de cuatro metros... dos alas, una para los wasps y otra para el servicio... Sherman McCoy estaba en cuclillas, en mitad del gran vestíbulo, tratando de ponerle la correa a un dachshund. El piso de mármol verde oscuro se extendía interminablemente a su alrededor. Por un lado conducía hasta el pie de la escalera de nogal que descendía en una suntuosa curva desde el piso superior. Era esa clase de apartamento cuya sola idea basta para encender hogueras de envidia y codicia en la gente de toda Nueva York o, si vamos a eso, absolutamente de todo el mundo (........)
.
(...) Viendo a Sherman McCoy agachado y así vestido con camisa a cuadros, pantalones caqui y mocasines de yate, nadie podría adivinar el impresionante aspecto que suele tener (.....) Pero en este momento todo su aspecto sólo tenía que decir "Solamente voy a pasear al perro."...."
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Tom Wolfe "La Hoguera de las Vanidades"
La imagen es "Las tres gracias" de Rubbens

sábado, 11 de abril de 2009

8

Erasé una vez....

SÉ TODOS LOS CUENTOS

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto: que la cuna del hombre la mecen con cuentos...
Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos...
Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos...
Que los huesos del hombre los entierran con cuentos...
Y que el miedo del hombre ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas es verdad.
Pero me han dormido con todos los cuentos...
Y sé todos los cuentos.
León Felipe

martes, 16 de diciembre de 2008

15

Así habló Atenea, él obedeció y se alegró en su ánimo


-Durante seis días navegamos sin parar, día y noche; y cuando el Cronida Zeus nos trajo el séptimo día, Artemis Flechadora, alcanzó a la mujer y ésta se desplomó con ruido sobre la sentina como una gaviota del mar (...).
El viento que los llevaba y el agua, los impulsaron a Ítaca donde Laertes me compró con su dinero. Así es como llegué a ver con mis ojos esta tierra.
Y Odiseo, de linaje divino, le contestó con su palabra:
- Eumeo, mucho en verdad has conmovido mi corazón dentro del pecho al contar tan detalladamente cuánto has sufrido, pero también Zeus te ha puesto un bien al lado de un mal, ya que llegaste -sufriendo mucho- al palacio de un hombre bueno que te proporciona gentilmente comida y bebida, y llevas una existencia agradable.
En cambio, yo he llegado aquí después de recorrer sin rumbo muchas ciudades de mortales.
Esto es lo que se contaban mutuamente y se echaron a dormir, pero no mucho tiempo, un poquito sólo, porque enseguida se presentó Eos, de trono de oro.
LA ODISEA
Homero

miércoles, 12 de noviembre de 2008

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¿Por qué no haces realidad tus sueños?

La emperatriz juguetaba con AURYN
- ¿Qué lugar es ese?
- No necesitas saberlo ahora. Día vendrá en que podrás saber dónde estuviste.
- Pero ¿Cómo podré dormir?- esclamó Atreyu y su preocupación hizo que olvidara toda forma respetuosa- sabiendo que puedes morir en cualquier momento?
La Emperatriz Infantil se rió otra vez en voz baja.
- No estoy tan desesperada como crees. Ya te digo que hay mcuhas cosas que para ti son invisibles. Tengo conmigo mis siete poderes que me pertenecen, com a ti tu memoria, tu valor o tus pensamientos. Tú no puedes verlos ni oírlos y sin embargo, están conmigo en este momento. A tres de ellos los dejaré con Fujur y contigo para que os cuiden. A cuatro los llevaré conmigo para que me acompañen. Tú sin embargo, Atreyu, puedes dormir tranquilo.
Con estas palabras de la Emperatriz Infantil, todo el cansancio que había sentido Atreyu durante la Gran Búsqueda cayó de repente sobre él como un velo oscuro. Pero no en el cansancio de piedra del agotamiento, sino un deseo de dormir tranquilo y apacible. Hubiera querido preguntar muchas cosas aún a la Señora de los Deseos, la de los Ojos Dorados, pero era como si ella con sus palabras hubiera paralizado todos los deseos de su corazón, dejando sólo un prepotente dormir. Los ojos se le cerraron y sentado, sin recostarse, se deslizó hacia la oscuridad.

LA HISTORIA INTERMINABLE Michael Ende

martes, 16 de septiembre de 2008

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Y... ¿cuál elegir...?


Ya caía la noche cuando habían entrado en las Minas. Habían caminado durante horas, haciendo breves escalas, y Gandalf tropezó de pronto con el primer problema serio. Ante él se alzaba un arco amplio y oscuro que se abría en tres pasajes; todos iban en la misma dirección, hacia el este; pero el pasaje de la izquierda bajaba bruscamente, el de la derecha subía y el del medio parecía correr en línea recta, liso y llano, pero muy angosto.

-¡No tengo ningún recuerdo de este sitio! –dijo Gandalf titubeando bajo el arco. Sostuvo en alto la vara con la esperanza de encontrar alguna marca o inscripción que lo ayudara a elegir, pero no había nada de esta especie-. Estoy demasiado cansado para decidir –dijo moviendo la cabeza-. Y supongo que todos vosotros estáis tan cansados como yo o más. Mejor que nos detengamos aquí por lo que queda de la noche.
(…)
A la izquierda del gran arco encontraron una puerta de piedra; estaba a medio cerrar pero un leve empellón la abrió fácilmente. Más allá parecía haber una sala amplia tallada en la roca.
- ¡Tranquilos! ¡Tranquilos! –exclamó Gandalf mientras Merry y Pippin empujaban hacia adelante, contentos de haber encontrado un sitio donde podían descansar sintiéndose más amparados que en el corredor-. Tranquilos. Todavía no sabéis lo que hay dentro. Iré primero.
Todos miraron y vieron un agujero grande y redondo como la boca de un pozo. Unas cadenas rotas y oxidadas colgaban de los bordes y bajaban al pozo negro. Cerca había unos trozos de piedra.
- Uno de vosotros pudo haber caído aquí y todavía estaría preguntándose cuándo golpearía el fondo –le dijo Aragorn a Merry-. Deja que el guía vaya delante, mientras tienes uno.
EL SEÑOR DE LOS ANILLOS J. R. Tolkien

jueves, 31 de julio de 2008

8

Silencio, Conocimiento, Voluntad y Osadía

- ¿Y cuando fue la última vez que sentisteis el calor de un beso, olisteis la fragancia de una flor, o escuchasteis una hermosa melodía sin que vuestra armadura se interpusiera entre vosotros? - Ya ni me acuerdo - murmuró el caballero con tristeza - Tenéis razón, Merlín. Tengo que liberarme de esta armadura por mí mismo. - No podéis continuar viviendo y pensando como lo habéis hecho hasta ahora - dijo Merlín - Fue así como os quedasteis atrapado en ese montón de acero al principio. - Pero, ¿cómo puedo cambiar todo eso? - preguntó el caballero intranquilo. - No es tan difícil como parece - explicó Merlín, conduciendo al caballero hacia un sendero - Éste es el sendero que seguisteis para llegar a estos bosques. - Yo no seguí ningún sendero - dijo el caballero - ¡Estuve perdido durante meses! - La gente no suele percibir el sendero por el que transita - replicó Merlín. - ¿Queréis decir que el sendero estaba ahí pero yo no lo podía ver? - Sí, y podéis regresar por el mismo, si así lo deseáis; pero conduce a la deshonestidad, la avaricia, el odio, los celos, el miedo y la ignorancia. - ¿Estáis diciendo que yo soy todo eso? - preguntó el caballero indignado. - En algunos momentos, sois alguna de esas cosas - admitió Merlín en voz baja. El mago señaló hacia otro sendero. Era más estrecho que el primero y muy empinado. - Parece una escalada difícil - observó el caballero. -Ése - dijo Merlín asintiendo - es el Sendero de la Verdad. Se vuelve más empinado a medida que se acerca a la cima de una lejana montaña. El caballero contempló el empinado camino sin entusiasmo. - No estoy seguro de que valga la pena. ¿Qué conseguiré cuando llegue a la cima?
- Se trata de lo que no tendréis. - explicó Merlín - ¡Vuestra armadura!
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EL CABALLERO DE LA ARMADURA OXIDADA
(Robert Fisher)

martes, 6 de mayo de 2008

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Entre el Aquí y el Ahora

"(…..) - ¿Por qué Juan? ¿Por qué? –preguntaba su madre- ¿Por qué te resulta tan difícil ser como el resto de la Bandada Juan? - Sólo pretendo saber qué puedo hacer en el aire y qué no. Sólo deseo saberlo. (……………………) - Bueno Pedro, ya está bien. Piensa. Si me estás hablando ahora es obvio que no has muerto ¿verdad? Lo que sí lograste hacer fue cambiar tu nivel de conciencia de manera algo brusca. Ahora te toca escoger. Puedes quedarte aquí y aprender en este nivel –que para que te enteres, es bastante más alto que el que dejaste- o puedes volver y seguir trabajando con la Bandada. (…………………….) - ¿Por qué será –se preguntó Juan perplejo- que no hay nada más difícil en el mundo que convencer a un pájaro de que es libre y de lo que puede probar por sí mismo si sólo se pasara un rato practicando? (…………………….) - No comprendo cómo te las arreglas para amar a una turba de pájaros que acaba de intentar matarte. - ¡Vamos Pedro, no es eso lo que tú amas! Por cierto que no se debe amar el odio y el mal Tienes que practicar y llegar a ver a la verdadera gaviota, ver el bien que hay en cada una y ayudarlas a que lo vean en sí mismas. Eso es lo que quiero decir por amar” “Juan Salvador Gaviota” Richard Bach

domingo, 6 de abril de 2008

4

El Principito

Un 6 de abril de 1943 se publicó "El Principito", de Antoine de SaintExupéry.
"Una fábula para adultos por su significado alegórico Un aviador perdido en el desierto se encuentra a un niño que hace preguntas extrañas y cuanta historias todavía más extrañas, preguntas e historias que le hacen recuperar la ingenuidad y la capacidad de asombro. Un cuento conmovedor y fascinante cuya aparente simplicidad toca todas las fibras del sentimiento humano. Un canto a la amistad que se ha convertido en un clásico de este siglo " “Necesité mucho tiempo para comprender de dónde venía. El principito que me acosaba a preguntas, nunca parecía oír las mías. Y sólo por palabras pronunciadas al azar pude, poco a poco enterarme de todo. Cuando vio mi avión por primera vez (no dibujaré mi avión pues es un dibujo demasiado complicado para mí) me preguntó: -¿Qué es esta cosa? -No es una cosa. Vuela, es un avión. Es mi avión Y me sentí orgulloso haciéndole saber que volaba. Entonces exclamó: -¿Cómo? ¿Has caído del cielo? -Sí –dije modestamente. -¡Ah! ¡Qué gracioso!... Y el principito soltó una magnífica carcajada que me irritó mucho. Deseo que se tomen en serio mis desgracias. Después agregó: -Entonces ¡Tú también vienes del cielo! ¿De qué planeta eres? Entreví rápidamente una luz en el misterio de su presencia y pregunté bruscamente: -¿Vienes, pues, de otro planeta? Pero no me contestó. Meneaba la cabeza suavemente mientras miraba el avión. -Verdad es que, en esto no puedes haber venido de muy lejos… Y se hundió en el ensueño que duró largo tiempo. Después sacó el cordero del bolsillo y se abismó en la contemplación de su tesoro.”