domingo, 23 de marzo de 2008

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J. W. Goethe

  "El hombre se cree siempre más de lo que es, y se estima en menos de lo que vale"

Johann Wolfgang von Goethe Nació el 28 de Agosto de 1749 en el seno de una familia de clase media de Frankfurt de Main. Johann, su padre, un abogado y un hombre ilustrado, se retiró de la vida pública y educó a sus hijos él mismo. Su madre era hija de un antiguo burgomaestre de Francfurt, lo cual le relacionaba con la burguesía patricia de su ciudad. Goethe poseedor de una inteligencia superdotada y una insaciable curiosidad, fue casi de todo: empresario teatral, crítico, periodista, político, diplomático, pintor, pedagogo, filósofo, historiador, libretista de ópera, hizo algo más que pinitos en las ciencias y, finalmente -claro-, fue novelista, memorialista, dramaturgo y poeta.

Dotado de una fabulosa inteligencia y de un ejemplar equilibrio espiritual -conseguido mediante una rigurosa disciplina-, Goethe se convirtió ya en vida en el paradigma de un cierto ideal europeo basado en la cultura y en la curiosidad universal. Cursó estudios de Derecho en la Universidad de Leipzig; donde se interesa por la literatura y la pintura. Entre sus obras iniciales se encuentran una comedia en verso de un acto, "El capricho del enamorado" (1767), y una tragedia en verso, "Los cómplices" (1768). Estudió ocultismo, astrología y alquimia. Tras graduarse en Derecho y regresar a Francfurt, escribió la tragedia "Götz von Berlichingen" (1773). Junto al manifiesto "Sobre el estilo y el arte alemán" (1773), al que contribuyeron Goethe, Herder (con dos ensayos en los que elogiaba a Ossián y a Shakespeare) y otros. Aquel drama inauguró el importante movimiento literario alemán conocido como Sturm und Drang (tormenta e impulso), precursor del romanticismo alemán. En su obra se podían reflejar las pasiones más desatadas, pero él vivió toda su vida como un gran burgués, sin permitir que sus deseos le llevaran al abismo adonde iban a parar algunos de sus personajes más célebres. En 1774, y en pocos meses, Goethe escribió Las penas del joven Werther. La trágica historia se convirtió en la obra emblemática del Romanticismo. Aunque fue censurado por los sectores religiosos por justificar el suicidio. La novela tuvo una acogida sin precedentes.

 Se ha dicho de él que fue el último hombre del Renacimiento porque la amplitud de sus conocimientos y la variedad de sus intereses lo emparentaron con figuras como Leonardo da Vinci o Miguel Ángel, por citar a dos genios absolutos y polifacéticos. El legado manuscrito del escritor y científico alemán Johann Wolfgang von Goethe forma parte desde 2002 del Patrimonio de la Memoria del Mundo de la UNESCO. El legado de Goethe incluye, entre otros manuscritos, una versión pasada a limpio de la segunda parte de "Fausto" y del "Diván de Oriente y Occidente".
Falleció el 22 de marzo de 1832 en Weimar, Turingia (Alemania). Él mismo deja relatada parte de su vida en un libro autobio´gráfico que titula "Poesía y verdad"

A LA LUNA ¡Oh tú, la hermana de la luz primera, símbolo del amor en la tristeza! Ciñe tu rostro encantador la bruma, orlada de argentados resplandores; Tu sigiloso paso de los antros durante el día cerrados cual sepulcros (2), a los tristes fantasmas despabila, y a mí también y a las nocturnas aves. Tu mirada domina escrutadora y señorea el dilatado espacio. ¡Oh, elévame hasta ti, ponme a tu vera! No niegues a mi ensueño esta ventura; y en plácido reposo el caballero pueda ver a hurtadillas de su amada, las noches tras los vidrios enrejados. Del contemplar la dicha incomparable, de la distancia los tormentos calma, yo tus rayos de luz concentro, ¡oh luna!, y mi mirada aguzo, escrutadora; poco a poco voy viendo los contornos del bello cuerpo libre de tapujos, y hacia él me inclino, tierno y anhelante cual tú hacia el de Endimión en otro tiempo.

La mejor obra dramática de Goethe es, sin duda "Fausto" que ha pasado a ser una obra clásica de la Literatura Universal. Está basada en leyendas sobre un personaje real alemán.
 Se trata de una tragedia escrita en verso que consta de dos partes. En la primera, Fausto, un hombre sabio, insatisfecho por la limitación de su conocimiento e incapaz de ser feliz, cansado de la vida y decepcionado de la cienicia, hace un pacto con el diablo que le devuelve la juventud hasta que muera a cambio de su alma. Juntos empiezan a recorrer un camino por los placeres de la vida donde otros pagarán las consecuencias de su falta de responsabilidad. También habla de la historia de amor entre Fausto y Gretchen  a cuyo hermano acaba asesinando Fausto. Gretchen también mata  a su hijo procedente de un embarazo indeseado y es ejecutada por infanticida.
Fausto acaba siendo redimido en la segnda parte. La moraleja de la historia señalaría algo así como el ansia de conocimiento y de grandeza acaba atentando contra la moral. Los temas de la obra serían la juventud eterna, la libertad, la salvación a través del eterno femenino (representado sobretodo por Margarita al final de la obra), las relaciones entre el bien y el mal, la moral, los límites de la naturaleza humana, etc.

"No basta saber, se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer." (J. W. Goethe)

3 comentarios:

RAMPAEL dijo...

No tenía ni la más remota idea de todo eso que estás contando. A veces vivimos en la más supina de la ignorancias. Hay un libro, de la autora Christiane Zschnirt, publicado por la editorial Taurus, la misma que publicó La cultura, todo lo que hay que saber, de Dietrich Schwanich,
Pues decía, en ese libro, la autora, que es licenciada en filología, hace un compendio de libros que han cambiado el mundo y uno de los que narraba, era precisamente el de Werther
Yo, que soy un curioso impertinente, pero sólo de aquellas cosas que me interesan ( Por ejemplo, no tengo interés, cuántos calzoncillos gasta al dia David Beckam, por ejemplo), pues me gusta mucho leer, y he comprobado que no sé absolutamente nada, y pienso que hay que estar en este mundo donde vivimos, y saber de dónde venimos y hacia dónde vamos
Un saludo desde Málaga

Merce dijo...

No es saber poco, saber que no se sabe nada. Bien lo reiteró Sócrates y sus seguidores.
Saludos

RAMPAEL dijo...

cuánta razón tienes.
En mi caso sería, sólo sé que no sé "nadar"
Saludos.